Una de las fases más críticas de la lactancia es el primer mes, en el cual se suman una serie de
circunstancias adversas capaces de minar la moral de la madre más motivada:
-Molestias físicas del puerperio: loquios, entuertos, gases, grapas de cesáreas, episiotomías, hemorroides...
Muchas de las cuales ni siquiera sabías que existían, como los loquios, o las comadronas apretándote el útero en plan sádico pese a la cesárea. Mención aparte para la episiotomía, "esa intervención que sólo se realiza en algunas ocasiones" según el libro que leíste durante el embarazo y que luego se la cascan al 90% de las mujeres en España.
-Molestias físicas del inicio de la lactancia tras la subida de la leche: hinchazón de las mamas, el dolor del "tironcillo", pezones sensibles, goteo, un hambre y una sed atroces...
Muchas de las cuales ni siquiera te habías planteado, como lo que puedes llegar a manchar por el goteo de la leche si no tomas precauciones (dando el cante por la calle si te descuidas).
Mención aparte el tema de los pezones sensibles (tras las tomas o tras una sesión de sacaleches), que según el libro que leste durante el embarazo es un problema de mujeres que no echaban tal o cual crema o que no se habían masacrado los pezones de tal o cual manera...
-Cansancio físico, falta de sueño y agotamiento mental. Muchas horas pasando penalidades, y no sólo me refiero a contracciones: también visitas de la suegra, regalos horribles... Si la privación de sueño es un método de tortura, por algo será.
-Paranoias mentales típicas del puerperio: sentimientos de duelo en caso de parto traumático,
sentimientos de rechazo hacia el hijo o la pareja, depresión post-parto...
Y todo ello te lo tienes que tragar en soledad porque son cosas que hay que vivirlas para entenderlas: ni los maridos ni los que no han pasado por ello lo suelen entender, y mucha gente hace comentarios que lejos de ayudar, fustigan.
-Aturdimiento y desconcierto por el cambio de situación: visitas, responsabilidades domésticas,
burocracias, médicos, la casa llena de regalos que aún no han sido colocados, adaptación a las rutinas
del/los neonato/s...
Y todavía habrá gente que no entienda la necesidad de que la madre esté acompañada durante los primeros días de baja (por una baja suficientemente larga del padre)...
-Acumulación de opiniones y comentarios contrarios a la lactancia por parte del entorno: "este/os niño/s estaría/n mejor con biberón", "parece que se queda/n con hambre", "¿seguro que ha/n comido lo suficiente?", "¿es normal que pase/n tanto tiempo a la teta?", ¿"no habría que dar/les un poco de "bibe" aparte?", "estás cansada, ¿por que no le/s damos nosotros biberón?", etc.
Pese a que las hormonas de la lactancia suelen mantenerte en el primer mes en un estado mental propicio al "tol mundo es güeno", la verdad es que hay gente que te lo pone difícil para no querer estrangularles con tus propias manos.
Y seguro que me dejo muchas más.
Todo esto que comento ES NORMAL, les pasa a todas. No es que si nadie lo comente es porque nadie quiere pasar por mala madre; es que es tan cotidiano que preocuparse por ello en demasía es como agobiarse porque los pedos huelen mal (salvando las distancias).
El primer mes de lactancia se hará menos duro si se hace un mínimo de higiene mental.
Las molestias físicas son pasajeras. Comento algunas de ellas aquí.
Sólo en algunos casos deberás consultar con una profesional.
El caos doméstico y el cansancio mejorarán igualmente en pocas semanas o meses cuando te hagas a la nueva situación. Delega todo lo que puedas sin culpabilidad. El padre demostrará si está a la altura de las circunstancias haciéndose cargo de sus responsabilidades. Si está atolondrado, recuérdaselas: aunque él no pueda dar el pecho, hay muchas otras cosas en las que te puede liberar de presión. Que se lea este post.
Aguantar opiniones contrarias a la lactancia materna desgasta mucho psicológicamente. Llévalo con humor y condescendencia. En este y muchos otros blogs y libros podrás cargarte de argumentos, OJO, no para discutir con nadie, que no merécela pena, si no para saber que si sigues con la lactancia materna eres tú la que está haciendo lo correcto.
Otras paranoias frecuentes en las madres lactantes están descritas aquí.
Las lactancias prolongadas no son privilegio de aquellas que lo tienen todo muy fácil o no tienen dificultades, sino de aquellas que tienen el valor y los conocimientos para superar los obstáculos, y la paciencia de no desanimarse por obstáculos realmente muy pequeños. Dado que sigue habiendo mucha soledad en torno a la motivación de dar el pecho y poco apoyo familiar y social, la madre ha de poner coraje extra de su parte. Hacer de mamas corazón.
Así que mi mensaje para las lactantes en su primer mes se resume en: delega, descansa lo que puedas, ignora comentarios negativos y escucha a tu instinto. Infórmate (te dejo mi lista de post sobre el primer mes). Y no, no es que parezca que tu hijo se queda con hambre. Es que necesitas aumentar el número de tomas para aumentar la producción. Es pasajero y todo volverá a la normalidad más pronto de lo que crees.
Consejos prácticos y motivadores sobre lactancia natural, especialmente para madres múltiples
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20 de enero de 2019
22 de mayo de 2014
¿Merece la pena escribir un "diario de tomas"?
Una de las recomendaciones típicas que se les suele dar a las madres múltiples para organizar las tomas de leche es escribir un "cuaderno o diario de tomas". Como su propio nombre indica, es un cuaderno donde anotar las tomas de leche que hace cada mellizo y otra serie de datos para evitar que la mala memoria nos juegue una mala pasada y luego no sepamos qué mellizo ha comido a qué hora, ni si la toma fue buena, ni si hizo caca después, ni si tardó más de lo normal, ni si la toma fue dolorosa... y otra serie de cuestiones prácticas que pueden resultar de interés en la consulta del pediatra o de la matrona (o simplemente para controlar mejor la logística familiar).
Aunque es más importante para las madres múltiples, sobretodo para las "supermúltiples" (trillizos o más, que quieran intentar la "ruleta de niños" y establecer turnos de pecho y biberón), también lo pueden usar las madres únicas si es que temen o empiezan a tener tomas problemáticas.
El cuaderno de tomas debe ser una libretita práctica en la que apuntaremos, por ejemplo en una esquemática tabla con varias columnas, datos como: fecha, hora de la toma, pecho del que ha mamado, el bebé que ha mamado (si procede), duración de la toma hasta que el bebé se desengancha, y espacio para comentarios (¿la toma la consideramos buena? ¿El niño se ha desenganchado solo y se ha quedado satisfecho?¿Ha llorado tras engancharse?¿La toma nos ha dolido?¿Ha necesitado después un suplemento de leche, y si es así, cuantos mililitros ha tomado? ¿Ha hecho caca o pipí muy abundante cuando le hemos cambiado?
El cuaderno de tomas es interesante porque refleja fielmente el progreso de la lactancia, sobre todo en lo que a disminución en la duración de las tomas se refiere, y cambios en el patrón de deposiciones (por ejemplo, la fase de "falso estrenimiento de la lactancia"). Es dificil acordarse de todos estos datos de forma fidedigna, sobretodo con gemelos. De este modo podemos detectar también picos de crecimiento (con aumentos en el número de tomas diarias) y crisis de lactancias (lloros repentinos al poco de empezar la toma) o comportamientos anómalos (vómitos, regurgitaciones, más gases de lo normal...)
Además, si fuera necesario ponerse en contacto con una asesora de lactancia, nos preguntará datos que podremos tener apuntados. ¿Cuándo fue la última toma buena que hizo? ¿Qué suplementos ha tomado? ¿Cuándo empezaron los dolores de pecho? ¿Ha llorado al pecho?¿Hay alguna toma que hayas sospechado que el niño estaba mal colocado? ¿Cuántas tomas diarias hace ahora? ¿Cuántas tomas hacía el mes anterior? ¿Cuál es la separación y duración de las tomas?
El objetivo del cuaderno es servir de apoyo a la memoria, no controlar la duración de las tomas para intentar conseguir los famosos "diez minutos de cada pecho cada tres horas". Lo que importa no es comprobar si nuestro bebé se ajusta al reloj a la perfección, porque la lactancia funciona a demanda, sin controles horarios.
Ni qué decir tiene que en el cuaderno también podemos fechar la introducción de los diferentes alimentos cuando el niño empiece con alimentación complementaria (puede ser de interés médico saber con precisión en qué fecha se le introdujeron al bebé los lácteos, el huevo, el gluten, el pescado, o ciertas frutas), la detección de los primeros dientes, la medición de la fiebre, las dosis de vacunas (por si cambia el comportamiento del niño y eso afecta a la lactancia), si ha tenido mala noche o no, los controles de altura y peso, etc.
Prescindible pero recomendable
La compañía del cuaderno de tomas es importante al menos durante los primeros tres meses, que es cuando más cambios en los patrones de lactancia hay, asi que ocupará un hueco especial si montamos una lactation workstation.
Las primeras semanas dando el pecho a mellizos pueden ser un follón, cuando todavía no nos atrevemos a simultanear del todo a los mellizos, o uno duerme de más y se salta una toma con respecto al otro, o no tienen un pecho fijo asignado y van rotando y a lo mejor no maman igual de bien de uno que de otro, o uno se desengancha antes porque mama mejor y no se queda dormido con el pezón en la boca, o necesitamos suplementar. Asi que mejor registrar todo el asunto.
Progresivamente, cuando veamos que el tema ya está todo controlado, podremos decidir suspender el registro (¡las tomas nocturnas son un coñazo), porque para algo la lactancia es a demanda y si nunca hay nada reseñable, tiene poca gracia plasmar una rutina.
Las tomas nocturnas podemos garabatearlas en sucio y después pasarlas a limpio para evitar encender la luz y despejarnos en exceso. Pero no conviene confiar en nuestra memoria por la noche porque es muy frecuente, sobre todo si se practica colecho, que no nos acordemos exactamente cuántas tomas ha hecho el niño y a qué hora y por cuanto tiempo, aunque intenemos repetirnoslas entre sueños.
La verdad es que después de librarme del cojín de lactancia de lo que más me alegré fue de suspender la escritura del libro de tomas, sobretodo por la noche, pero me alegro de haber plasmado la historia de mi lactancia. Sirve para tener una retrospectiva y sorprenderse de la diferencia que puede haber entre los inicios y las tomas cuando la lactancia está establecida. Ahora aprovecho las páginas libres para seguir llevando un mínimo control de pesos y fiebres (porque los pediatras siempre preguntan qué dias NO ha tenido fiebre para distinguir unos catarros de otros o de un proceso catarral continuo, y sólo me acuerdo de los días que SÍ ha tenido fiebre). Además, siempre lo querré guardar como recuerdo.
¿Alguien más ha llevado o lleva un cuaderno de tomas?
Aunque es más importante para las madres múltiples, sobretodo para las "supermúltiples" (trillizos o más, que quieran intentar la "ruleta de niños" y establecer turnos de pecho y biberón), también lo pueden usar las madres únicas si es que temen o empiezan a tener tomas problemáticas.
El cuaderno de tomas debe ser una libretita práctica en la que apuntaremos, por ejemplo en una esquemática tabla con varias columnas, datos como: fecha, hora de la toma, pecho del que ha mamado, el bebé que ha mamado (si procede), duración de la toma hasta que el bebé se desengancha, y espacio para comentarios (¿la toma la consideramos buena? ¿El niño se ha desenganchado solo y se ha quedado satisfecho?¿Ha llorado tras engancharse?¿La toma nos ha dolido?¿Ha necesitado después un suplemento de leche, y si es así, cuantos mililitros ha tomado? ¿Ha hecho caca o pipí muy abundante cuando le hemos cambiado?
El cuaderno de tomas es interesante porque refleja fielmente el progreso de la lactancia, sobre todo en lo que a disminución en la duración de las tomas se refiere, y cambios en el patrón de deposiciones (por ejemplo, la fase de "falso estrenimiento de la lactancia"). Es dificil acordarse de todos estos datos de forma fidedigna, sobretodo con gemelos. De este modo podemos detectar también picos de crecimiento (con aumentos en el número de tomas diarias) y crisis de lactancias (lloros repentinos al poco de empezar la toma) o comportamientos anómalos (vómitos, regurgitaciones, más gases de lo normal...)
Además, si fuera necesario ponerse en contacto con una asesora de lactancia, nos preguntará datos que podremos tener apuntados. ¿Cuándo fue la última toma buena que hizo? ¿Qué suplementos ha tomado? ¿Cuándo empezaron los dolores de pecho? ¿Ha llorado al pecho?¿Hay alguna toma que hayas sospechado que el niño estaba mal colocado? ¿Cuántas tomas diarias hace ahora? ¿Cuántas tomas hacía el mes anterior? ¿Cuál es la separación y duración de las tomas?
El objetivo del cuaderno es servir de apoyo a la memoria, no controlar la duración de las tomas para intentar conseguir los famosos "diez minutos de cada pecho cada tres horas". Lo que importa no es comprobar si nuestro bebé se ajusta al reloj a la perfección, porque la lactancia funciona a demanda, sin controles horarios.
Ni qué decir tiene que en el cuaderno también podemos fechar la introducción de los diferentes alimentos cuando el niño empiece con alimentación complementaria (puede ser de interés médico saber con precisión en qué fecha se le introdujeron al bebé los lácteos, el huevo, el gluten, el pescado, o ciertas frutas), la detección de los primeros dientes, la medición de la fiebre, las dosis de vacunas (por si cambia el comportamiento del niño y eso afecta a la lactancia), si ha tenido mala noche o no, los controles de altura y peso, etc.
Prescindible pero recomendable
La compañía del cuaderno de tomas es importante al menos durante los primeros tres meses, que es cuando más cambios en los patrones de lactancia hay, asi que ocupará un hueco especial si montamos una lactation workstation.
Las primeras semanas dando el pecho a mellizos pueden ser un follón, cuando todavía no nos atrevemos a simultanear del todo a los mellizos, o uno duerme de más y se salta una toma con respecto al otro, o no tienen un pecho fijo asignado y van rotando y a lo mejor no maman igual de bien de uno que de otro, o uno se desengancha antes porque mama mejor y no se queda dormido con el pezón en la boca, o necesitamos suplementar. Asi que mejor registrar todo el asunto.
Progresivamente, cuando veamos que el tema ya está todo controlado, podremos decidir suspender el registro (¡las tomas nocturnas son un coñazo), porque para algo la lactancia es a demanda y si nunca hay nada reseñable, tiene poca gracia plasmar una rutina.
Las tomas nocturnas podemos garabatearlas en sucio y después pasarlas a limpio para evitar encender la luz y despejarnos en exceso. Pero no conviene confiar en nuestra memoria por la noche porque es muy frecuente, sobre todo si se practica colecho, que no nos acordemos exactamente cuántas tomas ha hecho el niño y a qué hora y por cuanto tiempo, aunque intenemos repetirnoslas entre sueños.
La verdad es que después de librarme del cojín de lactancia de lo que más me alegré fue de suspender la escritura del libro de tomas, sobretodo por la noche, pero me alegro de haber plasmado la historia de mi lactancia. Sirve para tener una retrospectiva y sorprenderse de la diferencia que puede haber entre los inicios y las tomas cuando la lactancia está establecida. Ahora aprovecho las páginas libres para seguir llevando un mínimo control de pesos y fiebres (porque los pediatras siempre preguntan qué dias NO ha tenido fiebre para distinguir unos catarros de otros o de un proceso catarral continuo, y sólo me acuerdo de los días que SÍ ha tenido fiebre). Además, siempre lo querré guardar como recuerdo.
¿Alguien más ha llevado o lleva un cuaderno de tomas?
21 de marzo de 2014
La Hora Bruja
Estoy segura de que muchas madres se sentirán identificadas con el fenómeno que voy a describir, solo que a lo mejor no lo conocen por ese nombre.
Se trata de la Hora Bruja. En algunos sitios se conoce como "el siroco". Los que no son dados a poner nombres simplemente observan que a muchos bebés, por la tarde, no hay quien les aguante, y que muchos problemas relacionados con la teta "se agravan" a esas horas.
La Hora Bruja se define como un estado de irritabilidad y lloros de causa inexplicable que tienen los bebés de menos de tres meses, fundamentalmente por la tarde. A veces se habla de la hora bruja un espacio temporal muy limitado entre las 8 o 9 de la tarde, pero se puede empezar a advertir a partir de las 5 o 6 de la tarde.
Por eso no se trata simplemente del común fenómeno de que los niños que quieren dormirse no logran conciliar el sueño y lloran mucho hasta que consiguen quedarse dormiditos, si no que puede extenderse varias horas antes, y no siempre el bebé da muestras de invencible sueño.
¿La Hora Bruja es lo mismo que eso que llaman "los cólicos del lactante"? No, no es lo mismo: es como una versión light de los cólicos, más frecuente pero afortunadamente menos estresante para los padres. Pero a menudo se abusa del término "cólico".
Para que los llantos continuos del bebé se consideren auténticos cólicos del lactante (y deban ser consultados con un pediatra) deben cumplir las 3 reglas de Wessel (mantenerse al menos tres horas al dia, durante más de tres dias, durante más de tres semanas).
Si el niño no llega a tanto, desengáñate: no tiene cólico, pero entonces...¿por qué llora tanto cada dia, y sobre todo en la tarde-noche? En esos momentos el bebé está irritable, llora mucho, solo parece calmarse a la teta, se vuelve muy demandante.
La Hora Bruja parecería algo anecdótico y sin relación con la lactancia si no fuera porque es uno de los motivos principales de empezar a dar biberones "de refuerzo", de pensar que la leche materna no es suficiente, que el niño se queda con hambre, que se despierta por la noche porque está hambriento, que llora tanto porque la madre no produce suficiente leche...El niño en plena hora bruja chupa lo que sea, pero a veces rechaza el chupete con rabia, si se le da biberón seguramente le quepa en el estómago y ...¡¡ya la tenemos liada!! Con la impresión de que la leche de la madre no es suficiente, que el biberón realmente calma a los niños y con un bote de leche de formula ya comprado en casa que se tiene que consumir en el plazo de un mes, la lactancia materna exclusiva corre serio peligro: a ese niño seguramente le caerán más biberones de refuerzo "para que deje de dar la brasa", y los padres mal informados creerán erroneamente que la culpa era que la madre tenía poca leche o de mala calidad y se sentirán contentos de que por fin su hijo esté calmado, cuando en realidad está abotargado por un biberonazo que realmente no necesitaba.
Aunque fisiológicamente no tienen ningún sentido y cualquier mujer que medite 5 minutos sobre el asunto se dará cuenta de que es absurdo pensar que de repente se produce menos leche por la tarde, es frecuente pensar que si el bebé mamaba bien por la mañana y en cambio por la tarde todo es teta y llorar, se debe a algún problema de hambre o producción.
Si por cualquier motivo el bebé tiene el día torcido, o está en pleno brote de crecimiento del primer mes, y también está demandante por la mañana, la sensación de que el niño pasa hambre, y de que eso se soluciona con biberón en vez de con más pecho, se acrecienta. Resultado: lactancia materna exclusiva en peligro, madre con sentimientos de culpabilidad que piensa que hace las cosas mal y que tiene la mala suerte de tener un cuerpo defectuoso que no produce suficiente leche, un niño abotargado con leche de fórmula con digestiones pesadas, menor duración de la LME....
El mejor consejo para combatir la Hora Bruja es... vivirla con normalidad y estar convencidos de que no se produce por culpa de los padres, ni es culpa de la lactancia natural. No hace falta meter al biberón de por medio. Es un fenómeno normal que parece responder a la irritabilidad normal de un bebé que llega a la tarde sobreestimulado.
OJO
Lo que un bebé entiende por sobreestimulación no tiene por qué coincidir con lo que un adulto considera sobresestimulación.
Un adulto puede pensar que dar un agradable paseo por el centro comercial no es demasiado estímulo para el bebé, pero para el bebé es toda una experiencia agotadora.
Para un adulto, las 5 de la tarde no son horario verpertino ni hay motivo para sentirse cansado, pero para un bebé empieza a ser hora de ir bajando el ritmo, porque a las 8 de la tarde ya está muertecito de cansancio.
La recomendación de bañar a los hijos por la tarde no ayuda, porque desde el punto de vista del adulto parece relajante pero para un recién nacido es una experiencia agresiva, con cambios de temperatura bruscos, desnudez, indefensión, sensaciones sobre la piel la mar de extrañas, manoseo por todas partes...Basta ver que la mayoría de recién nacidos lloran como desesperados los primeros baños hasta que se acostumbran (y tardan mucho en hacerlo)....para alegría de los que se están forrando vendiendo Tummytubs...
Eliminar la Hora Bruja no parece posible, porque es algo normal en el desarrollo de un bebé, pero podemos minimizar sus efectos teniendo cuidado en no sobreestimular al bebé, sobretodo a partir de cierta hora, y estando prevenidos. Tampoco es cuesión de dejar que duerma todo el día, y llegue a la noche con poco sueño, pues sería contraproducente.
Podemos plantearnos pasar el baño a primera hora de la mañana (lo siento si el padre está trabajando) e intentar realizar las actividades exteriores por la mañana. Actos sencillos como desvestir y vestir al pequeño sin venir a cuento (solo porque la madre quiere sacarle hecho un pincel o estrenar toda la ropita que nos han regalado) son una fuente de estimulación innecesaria. Un recién nacido no necesita aventura, sino estar confortable en brazos de mamá, cerca de la teti. Reproducir lo más posible la vida intrauterina, en definitiva.
La demanda de la teta (y más por chupar por chupar que para alimentarse) aumenta durante la hora bruja así que sería conveniente comprender que por la tarde vamos a estar más dedicadas a eso que a otra cosa. nos lo tomaremos con calma, limitando las visitas si queremos intimidad y organizando una lactation workstation si vemos que la cosa va a ir para largo y queremos hacer cosas mientras nos dedicamos a dar el pecho.
Da muy buen resultado el porteo (lo siento por lo que tengan prejuicios y lo consideren demasiado progre), que hace que el niño se adormezca y esté tranquilamente pegado a nosotros, mientras nosotros podemos realizar otras actividades.
Como madre múltiple, sobreviví a la hora bruja por partida doble con las hamaquitas, que ponía delante mío y hamacaba al mismo tiempo con el pie, mientras cantaba o hacía cucadas a los peques hasta que se dormían y ya parecian relajarse un poco. Requiere algo de insistencia. La hora adecuada de irse a dormir de un bebé puede parecernos muy temprana, sobre todo porque si los acostamos a las 7-8 de la tarde significa que a las 12 de la noche o así estarán despiertos de nuevo, y entonces chocará con el horario adulto, pero es que ajustar los horarios de la familia requiere un tiempo de aprendizaje y adaptación.
Si la situación de lloros nos desborda (porque también por la tarde los padres están más cansados e irascibles) es mejor dejar el cuidado del pequeño a otra persona y desconectar un poco. Nuestro estado de ánimo influye mucho en la criaturita. Si no tenemos ánimo como para cuidar al bebé con paciencia y buen humor, mejor delegar un rato y despejarnos. No en vano se atribuyen más "cólicos" del bebé en primogénitos, cuyos primerizos padres viven los lloros de otra manera.
La Hora Bruja tiende a remitir por sí sola pasados los tres meses debido a la maduración normal del bebé, pero seguiremos observando que están más irascibles y llorones cuando están cansados y no se está respetando su hora natural de ir a dormir. Pero como la situación es más llevadera no llama tanto la atención como esas horas tan lloronas en los recién nacidos.
¿Mis hijos tuvieron cólicos? No. Cólico del lactancte es un término médico que defiene una situación más grave, y que sí es cierto que a veces puede relacionarse con problemas digestivos. Para no confundir al personal y no caer en exageraciones yo prefiero describir aquellas horas lloronas como "la hora bruja", que me hacía replantearme salir con los niños a cenar por si se ponían muy brutos, sin más.
Se trata de la Hora Bruja. En algunos sitios se conoce como "el siroco". Los que no son dados a poner nombres simplemente observan que a muchos bebés, por la tarde, no hay quien les aguante, y que muchos problemas relacionados con la teta "se agravan" a esas horas.
La Hora Bruja se define como un estado de irritabilidad y lloros de causa inexplicable que tienen los bebés de menos de tres meses, fundamentalmente por la tarde. A veces se habla de la hora bruja un espacio temporal muy limitado entre las 8 o 9 de la tarde, pero se puede empezar a advertir a partir de las 5 o 6 de la tarde.
Por eso no se trata simplemente del común fenómeno de que los niños que quieren dormirse no logran conciliar el sueño y lloran mucho hasta que consiguen quedarse dormiditos, si no que puede extenderse varias horas antes, y no siempre el bebé da muestras de invencible sueño.
¿La Hora Bruja es lo mismo que eso que llaman "los cólicos del lactante"? No, no es lo mismo: es como una versión light de los cólicos, más frecuente pero afortunadamente menos estresante para los padres. Pero a menudo se abusa del término "cólico".
Para que los llantos continuos del bebé se consideren auténticos cólicos del lactante (y deban ser consultados con un pediatra) deben cumplir las 3 reglas de Wessel (mantenerse al menos tres horas al dia, durante más de tres dias, durante más de tres semanas).
Si el niño no llega a tanto, desengáñate: no tiene cólico, pero entonces...¿por qué llora tanto cada dia, y sobre todo en la tarde-noche? En esos momentos el bebé está irritable, llora mucho, solo parece calmarse a la teta, se vuelve muy demandante.
La Hora Bruja parecería algo anecdótico y sin relación con la lactancia si no fuera porque es uno de los motivos principales de empezar a dar biberones "de refuerzo", de pensar que la leche materna no es suficiente, que el niño se queda con hambre, que se despierta por la noche porque está hambriento, que llora tanto porque la madre no produce suficiente leche...El niño en plena hora bruja chupa lo que sea, pero a veces rechaza el chupete con rabia, si se le da biberón seguramente le quepa en el estómago y ...¡¡ya la tenemos liada!! Con la impresión de que la leche de la madre no es suficiente, que el biberón realmente calma a los niños y con un bote de leche de formula ya comprado en casa que se tiene que consumir en el plazo de un mes, la lactancia materna exclusiva corre serio peligro: a ese niño seguramente le caerán más biberones de refuerzo "para que deje de dar la brasa", y los padres mal informados creerán erroneamente que la culpa era que la madre tenía poca leche o de mala calidad y se sentirán contentos de que por fin su hijo esté calmado, cuando en realidad está abotargado por un biberonazo que realmente no necesitaba.
Aunque fisiológicamente no tienen ningún sentido y cualquier mujer que medite 5 minutos sobre el asunto se dará cuenta de que es absurdo pensar que de repente se produce menos leche por la tarde, es frecuente pensar que si el bebé mamaba bien por la mañana y en cambio por la tarde todo es teta y llorar, se debe a algún problema de hambre o producción.
Si por cualquier motivo el bebé tiene el día torcido, o está en pleno brote de crecimiento del primer mes, y también está demandante por la mañana, la sensación de que el niño pasa hambre, y de que eso se soluciona con biberón en vez de con más pecho, se acrecienta. Resultado: lactancia materna exclusiva en peligro, madre con sentimientos de culpabilidad que piensa que hace las cosas mal y que tiene la mala suerte de tener un cuerpo defectuoso que no produce suficiente leche, un niño abotargado con leche de fórmula con digestiones pesadas, menor duración de la LME....
El mejor consejo para combatir la Hora Bruja es... vivirla con normalidad y estar convencidos de que no se produce por culpa de los padres, ni es culpa de la lactancia natural. No hace falta meter al biberón de por medio. Es un fenómeno normal que parece responder a la irritabilidad normal de un bebé que llega a la tarde sobreestimulado.
OJO
Lo que un bebé entiende por sobreestimulación no tiene por qué coincidir con lo que un adulto considera sobresestimulación.
Un adulto puede pensar que dar un agradable paseo por el centro comercial no es demasiado estímulo para el bebé, pero para el bebé es toda una experiencia agotadora.
Para un adulto, las 5 de la tarde no son horario verpertino ni hay motivo para sentirse cansado, pero para un bebé empieza a ser hora de ir bajando el ritmo, porque a las 8 de la tarde ya está muertecito de cansancio.
La recomendación de bañar a los hijos por la tarde no ayuda, porque desde el punto de vista del adulto parece relajante pero para un recién nacido es una experiencia agresiva, con cambios de temperatura bruscos, desnudez, indefensión, sensaciones sobre la piel la mar de extrañas, manoseo por todas partes...Basta ver que la mayoría de recién nacidos lloran como desesperados los primeros baños hasta que se acostumbran (y tardan mucho en hacerlo)....para alegría de los que se están forrando vendiendo Tummytubs...
Eliminar la Hora Bruja no parece posible, porque es algo normal en el desarrollo de un bebé, pero podemos minimizar sus efectos teniendo cuidado en no sobreestimular al bebé, sobretodo a partir de cierta hora, y estando prevenidos. Tampoco es cuesión de dejar que duerma todo el día, y llegue a la noche con poco sueño, pues sería contraproducente.
Podemos plantearnos pasar el baño a primera hora de la mañana (lo siento si el padre está trabajando) e intentar realizar las actividades exteriores por la mañana. Actos sencillos como desvestir y vestir al pequeño sin venir a cuento (solo porque la madre quiere sacarle hecho un pincel o estrenar toda la ropita que nos han regalado) son una fuente de estimulación innecesaria. Un recién nacido no necesita aventura, sino estar confortable en brazos de mamá, cerca de la teti. Reproducir lo más posible la vida intrauterina, en definitiva.
La demanda de la teta (y más por chupar por chupar que para alimentarse) aumenta durante la hora bruja así que sería conveniente comprender que por la tarde vamos a estar más dedicadas a eso que a otra cosa. nos lo tomaremos con calma, limitando las visitas si queremos intimidad y organizando una lactation workstation si vemos que la cosa va a ir para largo y queremos hacer cosas mientras nos dedicamos a dar el pecho.
Da muy buen resultado el porteo (lo siento por lo que tengan prejuicios y lo consideren demasiado progre), que hace que el niño se adormezca y esté tranquilamente pegado a nosotros, mientras nosotros podemos realizar otras actividades.
Como madre múltiple, sobreviví a la hora bruja por partida doble con las hamaquitas, que ponía delante mío y hamacaba al mismo tiempo con el pie, mientras cantaba o hacía cucadas a los peques hasta que se dormían y ya parecian relajarse un poco. Requiere algo de insistencia. La hora adecuada de irse a dormir de un bebé puede parecernos muy temprana, sobre todo porque si los acostamos a las 7-8 de la tarde significa que a las 12 de la noche o así estarán despiertos de nuevo, y entonces chocará con el horario adulto, pero es que ajustar los horarios de la familia requiere un tiempo de aprendizaje y adaptación.
Si la situación de lloros nos desborda (porque también por la tarde los padres están más cansados e irascibles) es mejor dejar el cuidado del pequeño a otra persona y desconectar un poco. Nuestro estado de ánimo influye mucho en la criaturita. Si no tenemos ánimo como para cuidar al bebé con paciencia y buen humor, mejor delegar un rato y despejarnos. No en vano se atribuyen más "cólicos" del bebé en primogénitos, cuyos primerizos padres viven los lloros de otra manera.
La Hora Bruja tiende a remitir por sí sola pasados los tres meses debido a la maduración normal del bebé, pero seguiremos observando que están más irascibles y llorones cuando están cansados y no se está respetando su hora natural de ir a dormir. Pero como la situación es más llevadera no llama tanto la atención como esas horas tan lloronas en los recién nacidos.
¿Mis hijos tuvieron cólicos? No. Cólico del lactancte es un término médico que defiene una situación más grave, y que sí es cierto que a veces puede relacionarse con problemas digestivos. Para no confundir al personal y no caer en exageraciones yo prefiero describir aquellas horas lloronas como "la hora bruja", que me hacía replantearme salir con los niños a cenar por si se ponían muy brutos, sin más.
29 de enero de 2014
Tomas nocturnas con múltiples (colecho)
No puedo ofrecer estadísticas fiables, pero me da la sensación, cuando hablo con otras madres de gemelos, de que hay una relación entre haber vivido una crianza infernal ("sufrí más que Cristo en la cruz", me llegó a decir una), con haber dado biberón (a veces tras un tiempo de lactancia mixta) y no colechar. Yo en cambio he disfrutado de la crianza de mis dos cachorritos, se me ha hecho mucho más llevadera de lo esperado y lo atribuyo en gran medida al colecho y a la lactancia materna, que facilita mucho las cosas.
Ya dije en un post anterior que cuando una quiere dar el pecho a gemelos, el colecho me parece la mejor manera de sobrevivir a las noches, porque evita que la madre tenga que levantarse de la cama, dar la luz, e incluso abrir los ojos.
Pero las noches gemelares, pese al colecho, siguen teniendo su truco y requieren de paciencia "múltiple" (cuando las madres "únicas" se quejan de sus noches, a veces me dan ganas de darles una colleja y que vivieran una noche cualquiera de las que tenía que pasar yo...).
Voy a explicar, por si me lee otra madre múltiple buscando ideas, como me las apañé yo los primeros meses (a mis hijos, de casi 14 meses a fecha de hoy, ya los tengo destetados por la noche, que no por el día).
El cojín de lactancia por la noche
En mi caso el primer mes estuve sincronizando a los gemelos en las tomas de día y de noche. Les daba las tomas simultáneamente, usando un cojín de lactancia cuadrado fabricado por mí misma a imitaciónde los comerciales.
Dar las tomas simultáneamente significa que la teta se da "a demanda"(comme il faut) del gemelo más hambriento y "a oferta" para el segundo gemelo. Es decir, que cuando uno de los angelitoss pedía, aunque el otro estuviera dormido o distraído, me los ponía al pecho a los dos al mismo tiempo. El gemelo hambriento mamaba, es evidente, y el otro también (y poco importa si lo hacía con menos ímpetu) porque ya lo dice el gran Carlos González, que "la teta es como el jamón de jabugo: poco importa que tengas poca hambre, si te lo ofrecen, siempre comes". Jamás en todas las tomas me encontré con la situación de que el gemelo menos hambriento rechazara mamar: siempre vaciaba su pecho. Lo único que sucedió es que el bebé que solía ser menos vehemente pidiendo (el Angelito1) engordó meteóricamente debido a que comía al mismo ritmo que el pedigüeño Angelito2 (alias "el barracuda").
Las tomas se sucedían cada dos horas más o menos.
Por la noche el primer mes también simultaneaba las tomas.
Mi colecho consistía en que yo estaba con los angelitos, uno a cada lado, en la cama de matrimonio (y el padre en tándem o en otra habitación, por roncar: dar el pecho a gemelos de noche y aguantar ronquidos ya superaba mi umbral de tolerancia). El cojín de lactancia y las mantas y cojines supletorios para poner a los pequeños "a la altura" los tenía cerca. Cuando uno de los angelitos pedía de noche, me incorporaba, me colocaba el cojín y a los gemelos en posición de rugby, aunque ello supusiera despertar a uno.
Aquí habrá madres que piensen que eso es cruel y que se les parte el alma si les toca despertar a un bebé para comer, pero no recuerdo que jamás de los jamases el gemelo menos hambriento llorara y se quejara por haberle despertado, si de lo que se trataba era de tomar teta: comía dormitando hasta quedarse frito de nuevo.
Para ponerme el cojín de lactancia tenía que encender la luz, o bien dormir con una luz ambiental muy tenue.
Además, muy peripuesta yo, escribía en el libro de tomas que recomiendan para los gemelos, en el que relataba la hora de toma, la duración de la toma y el pecho al que ponía a cada gemelo (porque a veces repetían y a veces les cambiana, y quería ver si había diferencias), así como otras observaciones.
Ya hablaré en otra entrada sobre si es útil o no es útil escribir un libro de tomas de gemelos los primeros meses. El caso es que para escribir también necesitaba la luz.
Mientras daba el pecho con el cojín tenía que estar sentada en la cama pero intentaba ponerme cojines para estar cómoda y dormitar, aunque a veces ese rato me lo pasaba despierta disfrutando de la ternura de mis bebés (aiiinnns quien lo volviera a vivir) o grabándoles los ruiditos (tosecitas, ruiditos de succión) con el móvil (qué frikismo, ¿verdad?).
Acabada la toma los bebés quedaban fritos, yo desmontaba el chiringuito y los volvía a colocar en su sitio a dormir, y sólo alguna vez les tenía que dar tumbada un poco más para que se durmieran, si les había molestado mucho el cambio de posición. Como el primer mes los bebés duermen como troncos, no recuerdo que hubiera mucho jaleo con esto.
Yo lo hice así y la paciencia me duró alrededor de un mes. El calor que da el cojín de lactancia, junto con la parafernalia de tener que incorporarse para ponérselo, colocar varias mantas y cojines supletorios, estar con una luz encendida y toda la pesca, pudo conmigo y a partir del segundo mes recurrí a la técnica que utilizan la mayor parte de madres lactantes múltiples por la noche: el "vuelta y vuelta".
Técnica del "vuelta y vuelta"
Cuando decidí mandar el cojín de lactancia más lejos que las nubes (y casi me planteé quemarlo), me limité a desincronizar a los gemelos por la noche (por el día no porque la sincronización supone un ahorro de tiempo grande). Esto sucedió cuando tenían apenas dos meses, ya habían pasado un par de brotes de crecimiento, y las tomas eran más o menos constantes en número y de duración moderada.
En el vuelta y vuelta la madre simplemente da el pecho tumbada al gemelo que lo pida y que tiene a su lado. Cuando pida el otro se gira para el otro lado, y así toda la noche. Idealmente hay que dar el pecho que queda más cercano a la cama, porque de esta manera se tuerce menos la espalda, pero luego cada mujer hace lo que le conviene más, en función de lo que cuelgue su pecho, del tamaño del pecho, de como se agarre el niño, o de la posición que ella encuentre más cómoda ("Lactancia y espalda" puede ser el título de otra entrada).
Entre estar de un lado y de otro hay un espacio de tiempo de desincronización que hay que intentar ajustar para que sea el menor posible pero sin solapamientos, a fin de que la madre tenga más rato de descanso entre tomas y que la toma sea gemelo1+gemelo2 muy seguido.
El desfase de hambre nocturna entre mis angelitos sería como de 15-20 minutos (suficiente para que el primero acabara la toma a esa edad y yo girarme para darle al segundo). Mis angelitos eran bastante matemáticos, hasta el punto de hacerme idea de la hora por las tomas, pero si esto no sucede así habra que ajustar el método.
Yo les dormía a la teta por turnos, y el padre se encargaba del último (si estaba muy cansado se dormía en brazos del padre, pero no siempre se mantenía así cuando tocaba trasladarlo a la cama).
En esta fase mandé el diario de tomas a tomar por saco porque ya no tenía sentido mantenerlo.
Ni qué decir tiene que la desincronización a veces no era perfecta y uno de los angelitos se quejaba de hambre mientras yo seguía dando al otro. He de confesar que mi pereza por no incorporarme y ponserme de nuevo una almohada o cojín para darle a los dos al mismo tiempo a veces provocaba que la situación acabase en pifostio, con uno de los angelitos reclamando teta y el otro armando espolio si se la quitaba demasiado pronto. En estos casos la participación d l padre para calmar a uno de los gemelos hasta que le toque el turno es crucial.
Llegué a probar posturas insólitas para dar de mamar a los dos al mismo tiempo estando yo tumbada, pero si el tamaño de sus cuerpos no lo permite, hay poco que hacer (ya hablaré de posturas en profundidad en otra entrada, porque dan risa). Pero es que es indudable que las noches con múltiples pueden ponerse duras.
Chupar por chupar
Con el paso de los meses la reducción del tiempo en cada toma facilitaba la situación, pero seguían produciéndose eventuales episodios de crisis por "coincidencia gemelar" (agravados por mi pereza de tener que incorporarme).
A pesar de todo el vuelta y vuelta supuso una liberación para mí y una mejora de la calidad del descanso con respecto a incorporarse para ponerse el cojín de lactancia.
Pasaron los meses y hacia los 4-6 meses los niños tienden a reducir las tomas nocturnas, a menudo suprimiendo la toma de primera hora de la madrugada, y espaciando las tomas no dos horas, sino a veces tres y cuatro horas. El récord de dormir del tirón en aquella época del Angelito1 fue de 5 horas y del Angelito2, seis horas (no me lo podía creer y hasta me preocupé, y tuve que comprobar si respiraban...). Pero fueron noches excepcionales.
Alrededor de los 8-9 meses de edad las tomas nocturnas son muy cortas y se empieza a hacer evidente que de las 3 o 4 tomas que hacía cada uno, solo una era claramente alimenticia, y las demás eran de succión no nutritiva, para calmarse y volverse a dormir entre distintas fases de sueño. Además les costaba más dormirse a la teta sin más: necesitaban mucho más rato de teta para dormirse.
Si con un niño único la gente ya se empieza a quejar de esta situación, imaginaos con dos. Había noches con más de 12 despertares en total, sin contar las crisis por sincronización indeseada de gemelos. A estas edades ya se les puede dar teta a los dos al mismo tiempo estando tumbada boca arriba, con el brazo debajo de cada uno para colocarles en posición, pero a mí me daba una sensación humillante y cuando la psicología entra emn juego, hay que replantarse la técnica de lactancia.
Llegó un momento que mi malhumor era evidente, la dinámica familiar se estaba resintiendo y recurrí al destete nocturno mediante el plan Padre. Tras unas cuantas noches en las que el padre era el que se levantaba y daba biberón o brazos (ahora los angelitos se pegaban como un toffee a él), la toma de biberón desapareció por sí sola y empezaron a dormir del tirón toda la noche, solamente con eventuales despertares reclamando atención que se solucionaban con bracitos.
Eso sí, no lo voy a pintar todo de color de rosa: lágrimas ha habido porque mis angelitos son de los que les cuesta dormir: no quieren chupete, ni juguetes, ni carruseles con lucecitas, ni canciones de cuna, ni arrullos, ni movimientos...En cuanto la hamaquita y la teta desaparecieron de su rutina de dormir, necesitaron estar muy cansados para "aceptar" dormirse.
Me irritan un poco los vendedores de métodos para dormir "sin lágrimas" porque lágrimas suele haber, aunque no es lo mismo llorar solo que llorar en brazos. Cada niño es un mundo y sus padres han de buscar la solución más conciliadora con su ideología y costumbres, y adaptarse a la respuesta del niño, intentando respetar sus ritmos y hacerle llorar lo menos posible.
Lo que quiero insistir es que no es necesario abandonar la lactancia para mejorar la calidad del sueño familiar. Hay alternativas respetuosas para la teta nocturna.
Consejos tras la experiencia
Si volviera a nacer y a criar a mis hijos (ainns, volvería sin dudar a sus tiempos "de pequeñitos", pese a lo duro que pueda parecer todo...) pondría más cuidado en intentar dormirles de otras maneras aparte de al pecho, para facilitar el destete nocturno posterior. ¡¡Pero es que dormir a la teta es tan inmediato y eficaz que cuesta renunciar a esa comodidad!! Aconsejan involucrar más al padre a la hora de dormir e intentar dormirles de otras maneras (acunándoles, cantándoles...). Ya digo que los mios no querían mariconadas de esas y mis opciones se vieron muy reducidas, pero hay niños más adaptables.
Ante todo hay que entender que si acostumbras a un niño a algo bueno para él (dormirse a la teta debe ser un placer de dioses) va a costar hacer que renuncie a ello sin quejarse. No debemos impacientarnos ni culparles, y haremos acopio de paciencia y sentido común para detectar las asociaciones que se deseen corregir (teta para dormir) y sustituirlas por otra rutina respetuosa (teta en el sofá pero después a dormir con papá, o como sea).
Qué opinais, ¿pensais que lo he hecho tan mal?¿Da la sensación de haberlo pasado fatal?
Ya dije en un post anterior que cuando una quiere dar el pecho a gemelos, el colecho me parece la mejor manera de sobrevivir a las noches, porque evita que la madre tenga que levantarse de la cama, dar la luz, e incluso abrir los ojos.
Pero las noches gemelares, pese al colecho, siguen teniendo su truco y requieren de paciencia "múltiple" (cuando las madres "únicas" se quejan de sus noches, a veces me dan ganas de darles una colleja y que vivieran una noche cualquiera de las que tenía que pasar yo...).
Voy a explicar, por si me lee otra madre múltiple buscando ideas, como me las apañé yo los primeros meses (a mis hijos, de casi 14 meses a fecha de hoy, ya los tengo destetados por la noche, que no por el día).
El cojín de lactancia por la noche
En mi caso el primer mes estuve sincronizando a los gemelos en las tomas de día y de noche. Les daba las tomas simultáneamente, usando un cojín de lactancia cuadrado fabricado por mí misma a imitaciónde los comerciales.
Dar las tomas simultáneamente significa que la teta se da "a demanda"(comme il faut) del gemelo más hambriento y "a oferta" para el segundo gemelo. Es decir, que cuando uno de los angelitoss pedía, aunque el otro estuviera dormido o distraído, me los ponía al pecho a los dos al mismo tiempo. El gemelo hambriento mamaba, es evidente, y el otro también (y poco importa si lo hacía con menos ímpetu) porque ya lo dice el gran Carlos González, que "la teta es como el jamón de jabugo: poco importa que tengas poca hambre, si te lo ofrecen, siempre comes". Jamás en todas las tomas me encontré con la situación de que el gemelo menos hambriento rechazara mamar: siempre vaciaba su pecho. Lo único que sucedió es que el bebé que solía ser menos vehemente pidiendo (el Angelito1) engordó meteóricamente debido a que comía al mismo ritmo que el pedigüeño Angelito2 (alias "el barracuda").
Las tomas se sucedían cada dos horas más o menos.
Por la noche el primer mes también simultaneaba las tomas.
Mi colecho consistía en que yo estaba con los angelitos, uno a cada lado, en la cama de matrimonio (y el padre en tándem o en otra habitación, por roncar: dar el pecho a gemelos de noche y aguantar ronquidos ya superaba mi umbral de tolerancia). El cojín de lactancia y las mantas y cojines supletorios para poner a los pequeños "a la altura" los tenía cerca. Cuando uno de los angelitos pedía de noche, me incorporaba, me colocaba el cojín y a los gemelos en posición de rugby, aunque ello supusiera despertar a uno.
Aquí habrá madres que piensen que eso es cruel y que se les parte el alma si les toca despertar a un bebé para comer, pero no recuerdo que jamás de los jamases el gemelo menos hambriento llorara y se quejara por haberle despertado, si de lo que se trataba era de tomar teta: comía dormitando hasta quedarse frito de nuevo.
Para ponerme el cojín de lactancia tenía que encender la luz, o bien dormir con una luz ambiental muy tenue.
Además, muy peripuesta yo, escribía en el libro de tomas que recomiendan para los gemelos, en el que relataba la hora de toma, la duración de la toma y el pecho al que ponía a cada gemelo (porque a veces repetían y a veces les cambiana, y quería ver si había diferencias), así como otras observaciones.
Ya hablaré en otra entrada sobre si es útil o no es útil escribir un libro de tomas de gemelos los primeros meses. El caso es que para escribir también necesitaba la luz.
Mientras daba el pecho con el cojín tenía que estar sentada en la cama pero intentaba ponerme cojines para estar cómoda y dormitar, aunque a veces ese rato me lo pasaba despierta disfrutando de la ternura de mis bebés (aiiinnns quien lo volviera a vivir) o grabándoles los ruiditos (tosecitas, ruiditos de succión) con el móvil (qué frikismo, ¿verdad?).
Acabada la toma los bebés quedaban fritos, yo desmontaba el chiringuito y los volvía a colocar en su sitio a dormir, y sólo alguna vez les tenía que dar tumbada un poco más para que se durmieran, si les había molestado mucho el cambio de posición. Como el primer mes los bebés duermen como troncos, no recuerdo que hubiera mucho jaleo con esto.
Yo lo hice así y la paciencia me duró alrededor de un mes. El calor que da el cojín de lactancia, junto con la parafernalia de tener que incorporarse para ponérselo, colocar varias mantas y cojines supletorios, estar con una luz encendida y toda la pesca, pudo conmigo y a partir del segundo mes recurrí a la técnica que utilizan la mayor parte de madres lactantes múltiples por la noche: el "vuelta y vuelta".
Técnica del "vuelta y vuelta"
Cuando decidí mandar el cojín de lactancia más lejos que las nubes (y casi me planteé quemarlo), me limité a desincronizar a los gemelos por la noche (por el día no porque la sincronización supone un ahorro de tiempo grande). Esto sucedió cuando tenían apenas dos meses, ya habían pasado un par de brotes de crecimiento, y las tomas eran más o menos constantes en número y de duración moderada.
En el vuelta y vuelta la madre simplemente da el pecho tumbada al gemelo que lo pida y que tiene a su lado. Cuando pida el otro se gira para el otro lado, y así toda la noche. Idealmente hay que dar el pecho que queda más cercano a la cama, porque de esta manera se tuerce menos la espalda, pero luego cada mujer hace lo que le conviene más, en función de lo que cuelgue su pecho, del tamaño del pecho, de como se agarre el niño, o de la posición que ella encuentre más cómoda ("Lactancia y espalda" puede ser el título de otra entrada).
Entre estar de un lado y de otro hay un espacio de tiempo de desincronización que hay que intentar ajustar para que sea el menor posible pero sin solapamientos, a fin de que la madre tenga más rato de descanso entre tomas y que la toma sea gemelo1+gemelo2 muy seguido.
El desfase de hambre nocturna entre mis angelitos sería como de 15-20 minutos (suficiente para que el primero acabara la toma a esa edad y yo girarme para darle al segundo). Mis angelitos eran bastante matemáticos, hasta el punto de hacerme idea de la hora por las tomas, pero si esto no sucede así habra que ajustar el método.
Yo les dormía a la teta por turnos, y el padre se encargaba del último (si estaba muy cansado se dormía en brazos del padre, pero no siempre se mantenía así cuando tocaba trasladarlo a la cama).
En esta fase mandé el diario de tomas a tomar por saco porque ya no tenía sentido mantenerlo.
Ni qué decir tiene que la desincronización a veces no era perfecta y uno de los angelitos se quejaba de hambre mientras yo seguía dando al otro. He de confesar que mi pereza por no incorporarme y ponserme de nuevo una almohada o cojín para darle a los dos al mismo tiempo a veces provocaba que la situación acabase en pifostio, con uno de los angelitos reclamando teta y el otro armando espolio si se la quitaba demasiado pronto. En estos casos la participación d l padre para calmar a uno de los gemelos hasta que le toque el turno es crucial.
Llegué a probar posturas insólitas para dar de mamar a los dos al mismo tiempo estando yo tumbada, pero si el tamaño de sus cuerpos no lo permite, hay poco que hacer (ya hablaré de posturas en profundidad en otra entrada, porque dan risa). Pero es que es indudable que las noches con múltiples pueden ponerse duras.
Chupar por chupar
Con el paso de los meses la reducción del tiempo en cada toma facilitaba la situación, pero seguían produciéndose eventuales episodios de crisis por "coincidencia gemelar" (agravados por mi pereza de tener que incorporarme).
A pesar de todo el vuelta y vuelta supuso una liberación para mí y una mejora de la calidad del descanso con respecto a incorporarse para ponerse el cojín de lactancia.
Pasaron los meses y hacia los 4-6 meses los niños tienden a reducir las tomas nocturnas, a menudo suprimiendo la toma de primera hora de la madrugada, y espaciando las tomas no dos horas, sino a veces tres y cuatro horas. El récord de dormir del tirón en aquella época del Angelito1 fue de 5 horas y del Angelito2, seis horas (no me lo podía creer y hasta me preocupé, y tuve que comprobar si respiraban...). Pero fueron noches excepcionales.
Alrededor de los 8-9 meses de edad las tomas nocturnas son muy cortas y se empieza a hacer evidente que de las 3 o 4 tomas que hacía cada uno, solo una era claramente alimenticia, y las demás eran de succión no nutritiva, para calmarse y volverse a dormir entre distintas fases de sueño. Además les costaba más dormirse a la teta sin más: necesitaban mucho más rato de teta para dormirse.
Si con un niño único la gente ya se empieza a quejar de esta situación, imaginaos con dos. Había noches con más de 12 despertares en total, sin contar las crisis por sincronización indeseada de gemelos. A estas edades ya se les puede dar teta a los dos al mismo tiempo estando tumbada boca arriba, con el brazo debajo de cada uno para colocarles en posición, pero a mí me daba una sensación humillante y cuando la psicología entra emn juego, hay que replantarse la técnica de lactancia.
Llegó un momento que mi malhumor era evidente, la dinámica familiar se estaba resintiendo y recurrí al destete nocturno mediante el plan Padre. Tras unas cuantas noches en las que el padre era el que se levantaba y daba biberón o brazos (ahora los angelitos se pegaban como un toffee a él), la toma de biberón desapareció por sí sola y empezaron a dormir del tirón toda la noche, solamente con eventuales despertares reclamando atención que se solucionaban con bracitos.
Eso sí, no lo voy a pintar todo de color de rosa: lágrimas ha habido porque mis angelitos son de los que les cuesta dormir: no quieren chupete, ni juguetes, ni carruseles con lucecitas, ni canciones de cuna, ni arrullos, ni movimientos...En cuanto la hamaquita y la teta desaparecieron de su rutina de dormir, necesitaron estar muy cansados para "aceptar" dormirse.
Me irritan un poco los vendedores de métodos para dormir "sin lágrimas" porque lágrimas suele haber, aunque no es lo mismo llorar solo que llorar en brazos. Cada niño es un mundo y sus padres han de buscar la solución más conciliadora con su ideología y costumbres, y adaptarse a la respuesta del niño, intentando respetar sus ritmos y hacerle llorar lo menos posible.
Lo que quiero insistir es que no es necesario abandonar la lactancia para mejorar la calidad del sueño familiar. Hay alternativas respetuosas para la teta nocturna.
Consejos tras la experiencia
Si volviera a nacer y a criar a mis hijos (ainns, volvería sin dudar a sus tiempos "de pequeñitos", pese a lo duro que pueda parecer todo...) pondría más cuidado en intentar dormirles de otras maneras aparte de al pecho, para facilitar el destete nocturno posterior. ¡¡Pero es que dormir a la teta es tan inmediato y eficaz que cuesta renunciar a esa comodidad!! Aconsejan involucrar más al padre a la hora de dormir e intentar dormirles de otras maneras (acunándoles, cantándoles...). Ya digo que los mios no querían mariconadas de esas y mis opciones se vieron muy reducidas, pero hay niños más adaptables.
Ante todo hay que entender que si acostumbras a un niño a algo bueno para él (dormirse a la teta debe ser un placer de dioses) va a costar hacer que renuncie a ello sin quejarse. No debemos impacientarnos ni culparles, y haremos acopio de paciencia y sentido común para detectar las asociaciones que se deseen corregir (teta para dormir) y sustituirlas por otra rutina respetuosa (teta en el sofá pero después a dormir con papá, o como sea).
Qué opinais, ¿pensais que lo he hecho tan mal?¿Da la sensación de haberlo pasado fatal?
16 de enero de 2014
10 errores que pueden hacer fracasar tu lactancia el primer mes (y III)
(Viene de una entrada anterior)
7)No tener paciencia con los prematuros y los bebés con bajo peso
Un bebé viene de que se lo den todo hecho al comer a tener que esforzarse por meterse leche en el estómago. Y no todos los bebes succionan de la misma manera o con la misma fuerza. Un bebé pequeño, debilitado, despistado o de natural vago, puede succionar débilmente. La presencia o combinación de factores como boca pequeña, frenillo corto, vagancia, debilidad, aturdimiento, inexperiencia de la madre para colocárselo en el pecho, pezón no demasiado salido..., puede conllevar a que el niño no abarque bien la areola, no succione con suficiente fuerza o se duerma enseguida al pecho antes de vaciarlo.
El éxito de la lactancia depende en estos casos muchas veces de los conocimientos de lactancia que tengan los profesionales de la salud que nos atienden, que son los que tienen que aplicar protocolos respetuosos con la lactancia materna, diagnosticar anquiloglosia y mejorar la técnica de lactancia.
Parece una tontería pero mucha gente que se queja de tomas eternas en las que el niño no acaba de vaciar el pecho no "despierta" al bebé durante la toma para que vaya espabilando, apretándoles el pie o la manita cuando les da el sopor. Y tampoco despierta a los bebés letárgicos por la noche para que mamen. Eso puede tener consecuencias en la ganacia de peso y desde luego en la producción de leche de la madre.
A veces la madre propone, pero el bebé dispone. Cuando las condiciones del bebé no fomentan la lactancia materna tenemos que tener un plus de paciencia y esmerarnos en la técnica de lactancia.
8)Obsesionarse con la báscula
Los pediatras de la nueva escuela utilizan ya la tabla de percentiles actualizada para los niños alimentados con lactancia materna, son flexibles en la interpretación de las gráficas y tienen en cuenta los posibles brotes de crecimiento del bebé, que pueden estar detrás de "retrasos" o "parones" en la ganancia de peso de los bebés.
Lamentablemente aún quedan muchos pediatras de la vieja escuela que quieren que el bebé engorde como un ternero. Además, se siguen enviando mensajes sutiles a las nuevas madres que fomentan la persistencia de la obsesión por el peso del bebé, y empiezan las peregrinaciones semanales e incluso diarias (!!!) a la báscula de la farmacia en busca de cualquier cambio de dígito. El peso es una fuente importante de estrés y una madre mal aconsejada con un bebé que no engorde lo suficiente tiene muchos puntos de ver su lactancia fracasar.
Cuando un bebé no gana suficientemente peso hay que revisar si está atravesando o próximo a atravesar un brote de crecimiento, si tiene otro problema físico (anquiloglosia, alergias, intolerancias, infecciones de orina...) o si hay algún problema en la técnica de lactancia (¿duerme demasiado por la noche y no se le despierta para las tomas? ¿succión débil?). Como no todos los pediatras están muy avezados en estas cuestiones conviene consultar paralelamente con un asesor de lactancia cualificado, que haga también un seguimiento del peso del niño, para evitar caer en el lamentable error de "el niño no ganaba suficiente peso, así que el médico nos dijo que le diéramos biberón".
Si la pérdida de peso es realmente alarmante y sostenida, el paso a seguir es suplementar con leche materna extra o leche artificial, pero destetar a bote pronto como recomiendan muchos pediatras incompetentes no está justificado porque el problema, claramente, no está en la leche materna, que a misma volumen tiene más grasa y similares calorías que la leche artificial.
9) Ceder a presiones externas desinformadas
De la misma manera que uno no pide asesoramiento jurídico a un frutero sino a un abogado, y confía más en la opinión de un mecánico que de un dentista cuando de lo que se trata es de solucionar un problema en el motor del coche, hay que seleccionar con cuidado las fuentes en las que buscamos información sobre temas relacionados con la lactancia.
Las páginas de los organismos sanitarios (OMS, Asociación Española de Pediatría) y grandes grupos de apoyo a la lactancia (La Liga de la Leche, Alba Lactancia...) contienen información actualizada, extraída de fuentes fiables y estudios médicos basados en la evidencia científica.
La "cultura popular", las habladurías de pueblo, las leyendas de la abuela, el "amimefuncionismo", las historietas truculentas y el "pues a una amiga le pasó...", "pues a una compañera de trabajo...", "pues a mi madre le dijeron..." no son fuentes fiables de información (en este blog hay mucho de "amimefuncionismo", pero verás que lo que expongo complementa pero no contradice a los organismos oficiales!!).
Dado quee venimos de décadas de supremacía absoluta de la crianza con biberón, la cultura de la leche se ha perdido y la mayor parte de la información que se traspasa entre familiares y conocidos no constituye una buena base para desarrollar una lactancia exitosa. Por desgracia, buena parte de los comentarios que una madre lactante tiene que oir por parte de legos en la materia son cosas como:
"Qué suerte tienes, mi leche es que no era buena"
"Mi hijo es que nació muy grande y el médico me dijo que no tendría leche suficiente"
"Tengo poca talla de pecho, no creo que pueda dar de mamar"
"Con gemelos dar el pecho es imposible"
"Todo iba bien pero a los tres meses se me acabó la leche"
"Es que tuve mastitis y ya tuve que dejar la lactancia"
"Yo hubiera continuado, pero tuve que tomar antibióticos y tuve que dejar la lactancia"
"Con más de seis meses el niño sólo mama por vicio, porque la leche es agua"
"Dar el pecho produce caries en la madre y osteoporosis"
"Tuve que destetar a mi hijo porque quería quedarme embarazada de nuevo"
...que lo único que hacen es cansar, desmotivar y despistar y contribuyen a perdurar falsos mitos y creencias erróneas acerca de la lactancia, como que las lactancias exitosas dependen de la suerte de cada una (tener mucho pecho, mucha producción y buena leche) y no de su paciencia y constancia o de haberse puesto en manos de buenos profesionales de la salud, o que la lactancia es incompatible con cualquier medicación, o que no supone un beneficio para la madre o el bebé dar el pecho de forma "prolongada" (¿más de seis meses?).
Si entre tus familiares y amigas no cuentas con un nutrido grupo de madres experimentadas que hayan tenido lactancias exitosas, te recomiendo que ignores sus comentarios o que los consideres de forma crítica.
Lo mismo con los comentarios y opiniones vertidas en foros "femeninos" muy multitudinarios pero poco especializados y con usuarias poco "versadas" en el tema.
Tendrás mejor información y apoyo en grupos de madres lactantes, en las que al menos la experiencia ayuda, o en talleres de lactancia dirigidos por un profesional cualificado con formación como asesor de lactancia.
10)No acudir a tiempo a un asesor de lactancia
Poco hay que decir sobre esto. De las cosas más importantes que hay que hacer durante los nueve meses de embarazo es apuntarse el teléfono del grupo de apoyo a la lactancia más próximo a nuestro domicilio y el nombre de la matrona, pediatra o enfermera de nuestra zona que lleva "las consultas de lactancia".
En España podemos encontrar dicha información por internet (en la página de la Liga de la Leche, Multilacta, Alba Lactancia, y mil y una asociación más), así como en los carteles de las consultas de obstetricia y pediatría. Hoy en día raro es el pueblo que no disponga, al menos en alguna localidad de la comarca, de sesiones semanales o mensuales de un grupo de apoyo a la lactancia, sin contar con las consultas telefónicas y las propias consultas médicas.
Por cierto, que tales talleres no sólo sirven de ayuda a madres con hijos recién nacidos, sino que también se puede acudir con niños más mayores o en caso de estar embarazada y estar hecha un mar de dudas o prever que podemos tener dificultades (embarazo múltiple, pezones invertidos, problemas de tiroides...).
Cuando no podemos superar con nuestros propios conocimientos y medios un "bache" en la lactancia en cuestión de un par de días, es mejor consultar una solución a un experto.
Y realmente muy extraño debe ser nuestro problema de lactancia si después de seguir los consejos de un asesor el problema no se soluciona y podemos seguir dando el pecho felizmente.
7)No tener paciencia con los prematuros y los bebés con bajo peso
Un bebé viene de que se lo den todo hecho al comer a tener que esforzarse por meterse leche en el estómago. Y no todos los bebes succionan de la misma manera o con la misma fuerza. Un bebé pequeño, debilitado, despistado o de natural vago, puede succionar débilmente. La presencia o combinación de factores como boca pequeña, frenillo corto, vagancia, debilidad, aturdimiento, inexperiencia de la madre para colocárselo en el pecho, pezón no demasiado salido..., puede conllevar a que el niño no abarque bien la areola, no succione con suficiente fuerza o se duerma enseguida al pecho antes de vaciarlo.
El éxito de la lactancia depende en estos casos muchas veces de los conocimientos de lactancia que tengan los profesionales de la salud que nos atienden, que son los que tienen que aplicar protocolos respetuosos con la lactancia materna, diagnosticar anquiloglosia y mejorar la técnica de lactancia.
Parece una tontería pero mucha gente que se queja de tomas eternas en las que el niño no acaba de vaciar el pecho no "despierta" al bebé durante la toma para que vaya espabilando, apretándoles el pie o la manita cuando les da el sopor. Y tampoco despierta a los bebés letárgicos por la noche para que mamen. Eso puede tener consecuencias en la ganacia de peso y desde luego en la producción de leche de la madre.
A veces la madre propone, pero el bebé dispone. Cuando las condiciones del bebé no fomentan la lactancia materna tenemos que tener un plus de paciencia y esmerarnos en la técnica de lactancia.
8)Obsesionarse con la báscula
Los pediatras de la nueva escuela utilizan ya la tabla de percentiles actualizada para los niños alimentados con lactancia materna, son flexibles en la interpretación de las gráficas y tienen en cuenta los posibles brotes de crecimiento del bebé, que pueden estar detrás de "retrasos" o "parones" en la ganancia de peso de los bebés.
Lamentablemente aún quedan muchos pediatras de la vieja escuela que quieren que el bebé engorde como un ternero. Además, se siguen enviando mensajes sutiles a las nuevas madres que fomentan la persistencia de la obsesión por el peso del bebé, y empiezan las peregrinaciones semanales e incluso diarias (!!!) a la báscula de la farmacia en busca de cualquier cambio de dígito. El peso es una fuente importante de estrés y una madre mal aconsejada con un bebé que no engorde lo suficiente tiene muchos puntos de ver su lactancia fracasar.
Cuando un bebé no gana suficientemente peso hay que revisar si está atravesando o próximo a atravesar un brote de crecimiento, si tiene otro problema físico (anquiloglosia, alergias, intolerancias, infecciones de orina...) o si hay algún problema en la técnica de lactancia (¿duerme demasiado por la noche y no se le despierta para las tomas? ¿succión débil?). Como no todos los pediatras están muy avezados en estas cuestiones conviene consultar paralelamente con un asesor de lactancia cualificado, que haga también un seguimiento del peso del niño, para evitar caer en el lamentable error de "el niño no ganaba suficiente peso, así que el médico nos dijo que le diéramos biberón".
Si la pérdida de peso es realmente alarmante y sostenida, el paso a seguir es suplementar con leche materna extra o leche artificial, pero destetar a bote pronto como recomiendan muchos pediatras incompetentes no está justificado porque el problema, claramente, no está en la leche materna, que a misma volumen tiene más grasa y similares calorías que la leche artificial.
9) Ceder a presiones externas desinformadas
De la misma manera que uno no pide asesoramiento jurídico a un frutero sino a un abogado, y confía más en la opinión de un mecánico que de un dentista cuando de lo que se trata es de solucionar un problema en el motor del coche, hay que seleccionar con cuidado las fuentes en las que buscamos información sobre temas relacionados con la lactancia.
Las páginas de los organismos sanitarios (OMS, Asociación Española de Pediatría) y grandes grupos de apoyo a la lactancia (La Liga de la Leche, Alba Lactancia...) contienen información actualizada, extraída de fuentes fiables y estudios médicos basados en la evidencia científica.
La "cultura popular", las habladurías de pueblo, las leyendas de la abuela, el "amimefuncionismo", las historietas truculentas y el "pues a una amiga le pasó...", "pues a una compañera de trabajo...", "pues a mi madre le dijeron..." no son fuentes fiables de información (en este blog hay mucho de "amimefuncionismo", pero verás que lo que expongo complementa pero no contradice a los organismos oficiales!!).
Dado quee venimos de décadas de supremacía absoluta de la crianza con biberón, la cultura de la leche se ha perdido y la mayor parte de la información que se traspasa entre familiares y conocidos no constituye una buena base para desarrollar una lactancia exitosa. Por desgracia, buena parte de los comentarios que una madre lactante tiene que oir por parte de legos en la materia son cosas como:
"Qué suerte tienes, mi leche es que no era buena"
"Mi hijo es que nació muy grande y el médico me dijo que no tendría leche suficiente"
"Tengo poca talla de pecho, no creo que pueda dar de mamar"
"Con gemelos dar el pecho es imposible"
"Todo iba bien pero a los tres meses se me acabó la leche"
"Es que tuve mastitis y ya tuve que dejar la lactancia"
"Yo hubiera continuado, pero tuve que tomar antibióticos y tuve que dejar la lactancia"
"Con más de seis meses el niño sólo mama por vicio, porque la leche es agua"
"Dar el pecho produce caries en la madre y osteoporosis"
"Tuve que destetar a mi hijo porque quería quedarme embarazada de nuevo"
...que lo único que hacen es cansar, desmotivar y despistar y contribuyen a perdurar falsos mitos y creencias erróneas acerca de la lactancia, como que las lactancias exitosas dependen de la suerte de cada una (tener mucho pecho, mucha producción y buena leche) y no de su paciencia y constancia o de haberse puesto en manos de buenos profesionales de la salud, o que la lactancia es incompatible con cualquier medicación, o que no supone un beneficio para la madre o el bebé dar el pecho de forma "prolongada" (¿más de seis meses?).
Si entre tus familiares y amigas no cuentas con un nutrido grupo de madres experimentadas que hayan tenido lactancias exitosas, te recomiendo que ignores sus comentarios o que los consideres de forma crítica.
Lo mismo con los comentarios y opiniones vertidas en foros "femeninos" muy multitudinarios pero poco especializados y con usuarias poco "versadas" en el tema.
Tendrás mejor información y apoyo en grupos de madres lactantes, en las que al menos la experiencia ayuda, o en talleres de lactancia dirigidos por un profesional cualificado con formación como asesor de lactancia.
10)No acudir a tiempo a un asesor de lactancia
Poco hay que decir sobre esto. De las cosas más importantes que hay que hacer durante los nueve meses de embarazo es apuntarse el teléfono del grupo de apoyo a la lactancia más próximo a nuestro domicilio y el nombre de la matrona, pediatra o enfermera de nuestra zona que lleva "las consultas de lactancia".
En España podemos encontrar dicha información por internet (en la página de la Liga de la Leche, Multilacta, Alba Lactancia, y mil y una asociación más), así como en los carteles de las consultas de obstetricia y pediatría. Hoy en día raro es el pueblo que no disponga, al menos en alguna localidad de la comarca, de sesiones semanales o mensuales de un grupo de apoyo a la lactancia, sin contar con las consultas telefónicas y las propias consultas médicas.
Por cierto, que tales talleres no sólo sirven de ayuda a madres con hijos recién nacidos, sino que también se puede acudir con niños más mayores o en caso de estar embarazada y estar hecha un mar de dudas o prever que podemos tener dificultades (embarazo múltiple, pezones invertidos, problemas de tiroides...).
Cuando no podemos superar con nuestros propios conocimientos y medios un "bache" en la lactancia en cuestión de un par de días, es mejor consultar una solución a un experto.
Y realmente muy extraño debe ser nuestro problema de lactancia si después de seguir los consejos de un asesor el problema no se soluciona y podemos seguir dando el pecho felizmente.
13 de enero de 2014
El cojín de lactancia (gemelar): hazte uno tú misma
Del ajuar "necesario" para criar un bebé hay algunas cosas no imprescindibles pero útiles, aunque durante tan breve tiempo, que para el poco uso que le va a dar merece la pena comprarlo de segunda mano, heredarlo, pedirlo prestado o hacérselo uno mismo. Es el caso del cojín de lactancia.
En el caso de las madres únicas, yo casi diría que se puede vivir sin él, aunque eso impide organizar de Lactation Workstation. A no ser que se tenga plena seguridad de que se van a tener más hijos y que a todos se les dará pecho a demanda yo creo que no merece la pena gastarse mucho dinero en uno (y las empresas se APROVECHAN de las pobres madres y cobran precios totalmente abusivos por una p*** almohada que para colmo en muchos casos es incómoda).
Pero una madre múltiple que quiera dar el pecho DEBE hacerse con un cojín de lactancia especial para múltiples, porque sostener dos churumbeles con los brazos es incómodo y conviene simultanear las tomas por practicidad. Cualquier cojín de lactancia acaba resultando engorroso y aparatoso, cuanto más grande peor, da calor y de tanto llevarlo a cuestas acabas queriendo quemarlo o tirarlo por la ventana. En cuantito el tamaño de tus hijos lo permite dejas de usarlo y te buscas alternativas. Eso suele ocurrir al mes y medio o dos meses de empezar a usarlo. Por eso tampoco merece la pena gastarse mucho dinero en él, así que recomiendo pedirlo como regalo o comprarlo de segunda mano sin ningun prejuicio: puede lavarse.
El mejor cojín de lactancia para múltiples considero que es el famoso cojín "más o menos cuadrado" para ponerte a los niños en posición de rugby y tener las manos libres. Por ejemplo uno de este estilo:
No es el artilugio más sofisticado creado por el hombre así que cualquier modificación de este tipo de almohada es igualmente válido. Si eres manitas o hacendosa o conoces alguna costurera, puedes hacértelo tú misma con estas instrucciones que te facilito (no es que haya unas medidas universales, pero estas son las medidas adaptadas de un cojín comercial):
El relleno puede ser de bolitas o espuma o relleno "de peluche" (de venta en buenas tapicerías). Se puede aprovechar el relleno de cojines o almohadas viejas. La tela debe ser resistente y sufrida, mejor si es estampada y que disimule los inevitables rodalones de leche que se formarán.
El mío era de tela de loneta con un velcro lateral para poder meter el relleno, que era de trozos de espuma de origenes diversos. La idea era aprovechar material viejo y no gastarme un duro. Y en efecto: salió gratis pero no podía ser más cutre: se descosía por las esquinas, se le despegaba el velcro, se le salía la espuma, no era del todo simétrico y no era suficientmenete liso y ni blando, pero hizo su servicio. Pero cuando yo empecé a coserlo estaba embarazada de mellizos y era totalmente pesimista sobre mis posibilidades de darles el pecho mucho tiempo, así que me negué a comprarme uno. Si llego a saber que la lactancia con mellizos es "tan factible" (vamos, tan factible como con hijos únicos), me hubiera comprado uno mejor, porque ahora el mío no se puede regalar ni vender.
Lo ideal es que el cojín tenga una funda separada que se pueda lavar fácilmente, pero es más difícil de coser. Una solución para salir del paso es utilizar como protección una funda de almohada de matrimonio (de 150 cm) que se pueda retirar y lavar: no queda ajustada como un guante porque se arrugará en los cantos, pero hará el servicio y la podrás lavar cuantas veces desees.
Los cojines comerciales incorporan otras sofisticaciones,como bolsillos laterales, sujeciones para que no mueva (¿y si tienes que quitártelo de encima rápido porque llaman a la puerta?) o un pudoroso cobertor frontal para ponertelo al cuello (!!!!!!) cuando hay visitas y que no te puedan ver las tetas...¡¡ni los niños!!
En mi opinión no sirve de mucho porque en una Lactation Workstation caben más cosas que en un bolsillo y porque dar el pecho simultáneamente a mellizos sin que se vea ni pizca de carne materna es complicado, y la solución no pasa por tapar del todo a los niños.
¡¡Y atentos porque el cojín de lactancia también sirve para el madre o el padre que quiera dar biberones simultáneos!!
Aprovechar el cojín de lactancia (en este caso los modelos "de rulo") para dormir o como apoyo para la espalda está bien si deseas amortizar el que tienes, porque esas comodidades las puedes conseguir con buenas almohadas "normales".
Hay que tener claro que no hay cojín de lactancia perfecto y que para colmo de engorro cuando los niños son recién nacidos su tamaño ni siquiera permite en muchos casos colocarlos a la teta sobre el cojín sin más, si no que hay que doblar el cojín, añadir más almohadones o poner mantas dobladas bajo su cabeza para que lleguen a la altura óptima o estén cómodos, y así puedas dejarles mamando mientras tú tienes las dos manos libres, que es en esencia lo que se busca con el dichoso cojín.
Cuando sales de visita a otra casa puede ser interesante llevarse el cojín de lactancia e incluso tener uno permanentemente allí, aunque para casos puntuales el ingenio y algún abrigo/mantita/arrullo/almohadón es suficiente para conseguir poner dos gemelos a la teta.
Pero sí, hay que respirar hondo y prepararse para estar unas 12 horas diarias pegada a semejante engendro y disponer al retortero de copiosas mantas y almohadones secundarios destinados a mejorar la acomodación de los bebes o de tu cuello y espalda. Al final todo pasa y sigo conservando por si a alguien que conozca le pudiera interesar.
En futuras entradas hablaré de:
Sobre cómo sacarle el máximo provecho al tiempo que te pasas pegada al cojín de lactancia amamantando a tus mellizos (o tu churumbel único) ya hablé aquí.
Pero una madre múltiple que quiera dar el pecho DEBE hacerse con un cojín de lactancia especial para múltiples, porque sostener dos churumbeles con los brazos es incómodo y conviene simultanear las tomas por practicidad. Cualquier cojín de lactancia acaba resultando engorroso y aparatoso, cuanto más grande peor, da calor y de tanto llevarlo a cuestas acabas queriendo quemarlo o tirarlo por la ventana. En cuantito el tamaño de tus hijos lo permite dejas de usarlo y te buscas alternativas. Eso suele ocurrir al mes y medio o dos meses de empezar a usarlo. Por eso tampoco merece la pena gastarse mucho dinero en él, así que recomiendo pedirlo como regalo o comprarlo de segunda mano sin ningun prejuicio: puede lavarse.
El mejor cojín de lactancia para múltiples considero que es el famoso cojín "más o menos cuadrado" para ponerte a los niños en posición de rugby y tener las manos libres. Por ejemplo uno de este estilo:
El relleno puede ser de bolitas o espuma o relleno "de peluche" (de venta en buenas tapicerías). Se puede aprovechar el relleno de cojines o almohadas viejas. La tela debe ser resistente y sufrida, mejor si es estampada y que disimule los inevitables rodalones de leche que se formarán.
El mío era de tela de loneta con un velcro lateral para poder meter el relleno, que era de trozos de espuma de origenes diversos. La idea era aprovechar material viejo y no gastarme un duro. Y en efecto: salió gratis pero no podía ser más cutre: se descosía por las esquinas, se le despegaba el velcro, se le salía la espuma, no era del todo simétrico y no era suficientmenete liso y ni blando, pero hizo su servicio. Pero cuando yo empecé a coserlo estaba embarazada de mellizos y era totalmente pesimista sobre mis posibilidades de darles el pecho mucho tiempo, así que me negué a comprarme uno. Si llego a saber que la lactancia con mellizos es "tan factible" (vamos, tan factible como con hijos únicos), me hubiera comprado uno mejor, porque ahora el mío no se puede regalar ni vender.
Lo ideal es que el cojín tenga una funda separada que se pueda lavar fácilmente, pero es más difícil de coser. Una solución para salir del paso es utilizar como protección una funda de almohada de matrimonio (de 150 cm) que se pueda retirar y lavar: no queda ajustada como un guante porque se arrugará en los cantos, pero hará el servicio y la podrás lavar cuantas veces desees.
Los cojines comerciales incorporan otras sofisticaciones,como bolsillos laterales, sujeciones para que no mueva (¿y si tienes que quitártelo de encima rápido porque llaman a la puerta?) o un pudoroso cobertor frontal para ponertelo al cuello (!!!!!!) cuando hay visitas y que no te puedan ver las tetas...¡¡ni los niños!!
En mi opinión no sirve de mucho porque en una Lactation Workstation caben más cosas que en un bolsillo y porque dar el pecho simultáneamente a mellizos sin que se vea ni pizca de carne materna es complicado, y la solución no pasa por tapar del todo a los niños.
¡¡Y atentos porque el cojín de lactancia también sirve para el madre o el padre que quiera dar biberones simultáneos!!
Aprovechar el cojín de lactancia (en este caso los modelos "de rulo") para dormir o como apoyo para la espalda está bien si deseas amortizar el que tienes, porque esas comodidades las puedes conseguir con buenas almohadas "normales".
Hay que tener claro que no hay cojín de lactancia perfecto y que para colmo de engorro cuando los niños son recién nacidos su tamaño ni siquiera permite en muchos casos colocarlos a la teta sobre el cojín sin más, si no que hay que doblar el cojín, añadir más almohadones o poner mantas dobladas bajo su cabeza para que lleguen a la altura óptima o estén cómodos, y así puedas dejarles mamando mientras tú tienes las dos manos libres, que es en esencia lo que se busca con el dichoso cojín.
Cuando sales de visita a otra casa puede ser interesante llevarse el cojín de lactancia e incluso tener uno permanentemente allí, aunque para casos puntuales el ingenio y algún abrigo/mantita/arrullo/almohadón es suficiente para conseguir poner dos gemelos a la teta.
Pero sí, hay que respirar hondo y prepararse para estar unas 12 horas diarias pegada a semejante engendro y disponer al retortero de copiosas mantas y almohadones secundarios destinados a mejorar la acomodación de los bebes o de tu cuello y espalda. Al final todo pasa y sigo conservando por si a alguien que conozca le pudiera interesar.
En futuras entradas hablaré de:
- Cómo afrontar la situación sin querer quemar el cojín de lactancia, pasarse al biberón o asesinar a alguien.
- Cómo y cuándo usar el cojín cuadrado de lactancia y cuándo pasarse a usar otro tipo de cojines o métodos para facilitar la lactancia simultánea.
- Conocer mi comparativa sobre los distintos tipos de cojines de lactancia que existen en el mercado.
- Qué pasa con el cojín de lactancia en las tomas nocturnas.
- Otros artilugios relacionados con la lactancia en los que no vale la pena gastarse el dinero.
- La "posicion de rugby" y otras posiciones para dar de mamar a gemelos.
- La posibilidad (e importancia) de simultanear las tomas de leche en los casos de hijos múltiples.
Sobre cómo sacarle el máximo provecho al tiempo que te pasas pegada al cojín de lactancia amamantando a tus mellizos (o tu churumbel único) ya hablé aquí.
10 de enero de 2014
10 errores que pueden hacer fracasar tu lactancia el primer mes (II)
(Viene de una entrada anterior)
4)Uso del sacaleches incorrecto
Muchas madres voluntariosas que se están enforzando por estimularse para tener más leche o tienen que extraérsela porque su bebé está ingresado comentan: "Me estaba dos horas sacándome leche, pero no era suficiente", "Hasta que no me saqué 100 ml, no paré", "Me dio tiempo a ver tres películas hasta llenar el bote".
Su paciencia es admirable pero quien las oiga no puede hacer más que quedarse horrorizado.
Lamentablemente, un sacaleches no se usa así y si continúan de esa manera, no van a estimular la producción de leche en condiciones.
Tanto si se desea extraer leche para tenerla guardada o poder suplementar con ella, como si se quiere estimular el pecho para producir más (porque el niño está ingresado o ausente, de lo contrario siempre es mejor estimularse con el propio niño), en cuestión de sacaleches, menos es más.
La estimulación con el sacaleches consta de 5 minutos de masaje en el pecho (normalmente técnica de Marmet) y 10-15 minutos de extracción efectiva por cada pecho. Transcurrido ese tiempo, cambio de pecho y volver a empezar. Tiempo total de extracción de leche de los dos pechos incluyendo masaje: 40 minutos.
Si se obvia el masaje y se utiliza un sacaleches doble la cosa se pone en unos diez minutos.
Alargar la extracción es contraproducente, no se va a extraer más y podemos caer en situaciones peligrosas: desmotivación, sentimientos negativos hacia el acto de la extracción, odio al sacaleches, irritación de los pezones, aparición de grietas...
Es mejor hacer ciclos cortos de extracción, de 10-15 minutos por pecho, que sacarse leche solo una vez al día y estarse dos horas intentar exprimir hasta la última gotilla.
Si el bebe no está junto a la madre, las extracciones se realizarán cada dos o tres horas idealmente, tanto de dia como de noche, a imitación de lo que haría un bebé real (8-12 extracciones al día). De noche se puede suprimir una de las extracciones para poder descansar más de 3 horas seguidas.
Si estamos dando al pecho al bebé y queremos sacarnos leche para estimularnos aún más o tener reservas, no podemos esperar sacarnos mucho volumen. Podremos aprovechar para extraer leche del pecho libre durante una toma o hacer una extracción extra entre toma y toma del bebé.
Pero repito: el procedimiento adecuado para estimularse con el sacaleches es aumentar el número de extracciones, de unos 15-20 minutos por pecho incluyendo el tiempo de masaje (ahorraremos tiempo con un sacaleches doble), no estarse horas y horas conectadas a la máquina.
Una extracción con un sacaleches sencillo da para hojear una revista, no para ver una película.
5)Pensar que no tenemos leche porque no sacamos nada (o casi nada) con un extractor
Despreciar la cantidad de leche que se extrae con un extractor por escasa y asumir que esa es la cantidad de leche producida realmente por la mama es un error grave que produce mucha desmotivación.
Cualquier extractor, incluso los hospitalarios, son imperfectos, y el volumen que se extrae de ellos no puede utilizarse para inferir la cantidad de leche que produce la madre. La mama no está pensada para ser ordeñada por una máquina, y funciona óptimamente cuando es un bebé el que succiona. Por eso se dice que "el bebé es el mejor sacaleches".
Aparte de eso, no todos los tipos de sacaleches funcionan igual de bien. El uso del sacaleches tiene su intríngulis técnico y dará pie a muchas entradas.
Hay que tener en cuenta también que en los primeros días tras el parto la leche (calostro) es muy pegajosa y se extrae fatal con el sacaleches: hay que recurrir a la extracción manual.
Igualmente date con un canto en los dientes si en las primeras extracciones de leche madura, sacas 50 ml entre los dos pechos por sesión. Ese es un valor promedio más que aceptable, no esperes más. Te puede parecer poco pero un bebé extrae más que eso.
Pueden pasar meses hasta que consigas llenar el bote del extractor, normalmente de 150 ml, en menos de 15 minutos y de un solo pecho. Pero tranquila que todo llega.
6)Pensar que si el bebé pide cada poco, es porque se queda con hambre y porque no producimos suficiente leche (o nuestra leche no es buena)
La producción de leche funciona a demanda, y el primer mes la demanda es muy variable y la producción de leche requiere reajustes constantes.
Un recién nacido tiene el estómago muy pequeño y necesita pequeñas raciones de comida, muy frecuentemente (8 o 12 veces en un día, día y noche). Al principio se cansa a menudo y se duerme y podemos interpretar erróneamente un ciclo de succión-sopor-succión como varias tomas distintas.
Por si fuera poco hay picos de alta demanda a los 10-15 días de nacer y al mes de nacer aproximadamente, en los cuales se percibe claramente que el bebé aumenta el número de tomas. Es normal y fisiológico: se trata de brotes de crecimiento y ya podemos ir acostumbrándonos a ellos porque nos acompañarán durante los primeros meses del bebé.
No deben interpretarse como que el bebé se queda con hambre: es que está experimentando un brote de crecimiento y su cuerpo necesita más alimento, y para tener más leche necesita ponerse más a la teta. La producción de leche se ajusta a la demanda. Es sencillísimo, sólo hay que convencerse de que es verdad.
Es como si después de salir del gimnasio te tomas un bocata de chorizo y aún te quedas con hambre. No es que el bocata de chorizo no alimente: es muy nutritivo y calórico, pero es que tenemos más hambre puntualmente, eso es todo.
Una madre que se ponga al niño al pecho siempre que el niño tenga hambre producirá leche suficiente para él, salvo puntuales problemas médicos poco frecuentes que debe diagnosticar y solucionar un profesional especializado en lactancia.
(continuará)
4)Uso del sacaleches incorrecto
Muchas madres voluntariosas que se están enforzando por estimularse para tener más leche o tienen que extraérsela porque su bebé está ingresado comentan: "Me estaba dos horas sacándome leche, pero no era suficiente", "Hasta que no me saqué 100 ml, no paré", "Me dio tiempo a ver tres películas hasta llenar el bote".
Su paciencia es admirable pero quien las oiga no puede hacer más que quedarse horrorizado.
Lamentablemente, un sacaleches no se usa así y si continúan de esa manera, no van a estimular la producción de leche en condiciones.
Tanto si se desea extraer leche para tenerla guardada o poder suplementar con ella, como si se quiere estimular el pecho para producir más (porque el niño está ingresado o ausente, de lo contrario siempre es mejor estimularse con el propio niño), en cuestión de sacaleches, menos es más.
La estimulación con el sacaleches consta de 5 minutos de masaje en el pecho (normalmente técnica de Marmet) y 10-15 minutos de extracción efectiva por cada pecho. Transcurrido ese tiempo, cambio de pecho y volver a empezar. Tiempo total de extracción de leche de los dos pechos incluyendo masaje: 40 minutos.
Si se obvia el masaje y se utiliza un sacaleches doble la cosa se pone en unos diez minutos.
Alargar la extracción es contraproducente, no se va a extraer más y podemos caer en situaciones peligrosas: desmotivación, sentimientos negativos hacia el acto de la extracción, odio al sacaleches, irritación de los pezones, aparición de grietas...
Es mejor hacer ciclos cortos de extracción, de 10-15 minutos por pecho, que sacarse leche solo una vez al día y estarse dos horas intentar exprimir hasta la última gotilla.
Si el bebe no está junto a la madre, las extracciones se realizarán cada dos o tres horas idealmente, tanto de dia como de noche, a imitación de lo que haría un bebé real (8-12 extracciones al día). De noche se puede suprimir una de las extracciones para poder descansar más de 3 horas seguidas.
Si estamos dando al pecho al bebé y queremos sacarnos leche para estimularnos aún más o tener reservas, no podemos esperar sacarnos mucho volumen. Podremos aprovechar para extraer leche del pecho libre durante una toma o hacer una extracción extra entre toma y toma del bebé.
Pero repito: el procedimiento adecuado para estimularse con el sacaleches es aumentar el número de extracciones, de unos 15-20 minutos por pecho incluyendo el tiempo de masaje (ahorraremos tiempo con un sacaleches doble), no estarse horas y horas conectadas a la máquina.
Una extracción con un sacaleches sencillo da para hojear una revista, no para ver una película.
5)Pensar que no tenemos leche porque no sacamos nada (o casi nada) con un extractor
Despreciar la cantidad de leche que se extrae con un extractor por escasa y asumir que esa es la cantidad de leche producida realmente por la mama es un error grave que produce mucha desmotivación.
Cualquier extractor, incluso los hospitalarios, son imperfectos, y el volumen que se extrae de ellos no puede utilizarse para inferir la cantidad de leche que produce la madre. La mama no está pensada para ser ordeñada por una máquina, y funciona óptimamente cuando es un bebé el que succiona. Por eso se dice que "el bebé es el mejor sacaleches".
Aparte de eso, no todos los tipos de sacaleches funcionan igual de bien. El uso del sacaleches tiene su intríngulis técnico y dará pie a muchas entradas.
Hay que tener en cuenta también que en los primeros días tras el parto la leche (calostro) es muy pegajosa y se extrae fatal con el sacaleches: hay que recurrir a la extracción manual.
Igualmente date con un canto en los dientes si en las primeras extracciones de leche madura, sacas 50 ml entre los dos pechos por sesión. Ese es un valor promedio más que aceptable, no esperes más. Te puede parecer poco pero un bebé extrae más que eso.
Pueden pasar meses hasta que consigas llenar el bote del extractor, normalmente de 150 ml, en menos de 15 minutos y de un solo pecho. Pero tranquila que todo llega.
6)Pensar que si el bebé pide cada poco, es porque se queda con hambre y porque no producimos suficiente leche (o nuestra leche no es buena)
La producción de leche funciona a demanda, y el primer mes la demanda es muy variable y la producción de leche requiere reajustes constantes.
Un recién nacido tiene el estómago muy pequeño y necesita pequeñas raciones de comida, muy frecuentemente (8 o 12 veces en un día, día y noche). Al principio se cansa a menudo y se duerme y podemos interpretar erróneamente un ciclo de succión-sopor-succión como varias tomas distintas.
Por si fuera poco hay picos de alta demanda a los 10-15 días de nacer y al mes de nacer aproximadamente, en los cuales se percibe claramente que el bebé aumenta el número de tomas. Es normal y fisiológico: se trata de brotes de crecimiento y ya podemos ir acostumbrándonos a ellos porque nos acompañarán durante los primeros meses del bebé.
No deben interpretarse como que el bebé se queda con hambre: es que está experimentando un brote de crecimiento y su cuerpo necesita más alimento, y para tener más leche necesita ponerse más a la teta. La producción de leche se ajusta a la demanda. Es sencillísimo, sólo hay que convencerse de que es verdad.
Es como si después de salir del gimnasio te tomas un bocata de chorizo y aún te quedas con hambre. No es que el bocata de chorizo no alimente: es muy nutritivo y calórico, pero es que tenemos más hambre puntualmente, eso es todo.
Una madre que se ponga al niño al pecho siempre que el niño tenga hambre producirá leche suficiente para él, salvo puntuales problemas médicos poco frecuentes que debe diagnosticar y solucionar un profesional especializado en lactancia.
(continuará)
10 errores que pueden hacer fracasar tu lactancia el primer mes (I)
1) Darle leche tuya o artificial en biberón de forma rutinaria
La forma de succionar de la teta y del biberón es diferente. No te creas los anuncios de biberones "fisiológicos" o "anatómicos": es márketing (no pretenderás que anuncien biberones "antinatura", ¿verdad?). De un biberón normal se obtiene más chorro con menos esfuerzo y hasta que la lactancia no esté plenamente instaurada (al menos mes o mes y medio después del nacimiento) no es aconsejable dar nada al niño con biberón, porque puede darse dos situaciones laboriosas de solventar:
a) La llamada "confusión tetina-pezón", en la que el niño que ha aprendido a sacar leche del biberón pretenda seguir la misma técnica con el pezón. La consecuencia es que no sacará la cantidad de leche necesaria, no estimulará el pecho como debe (con consecuencias en la producción) y puede ocasionar heridas en el pezón.
b) El bebé es muy listo, sabe cómo beber del biberón y del pezón de forma distinta peeeero ese ha vuelto acomodaticio, se niega a ser él el que haga el trabajo duro y dice que el pezón te lo metas donde te quepa: llorará mucho, se resistirá, se negará a comer, se cansará pronto...sabedor de que mágicamente aparecerá un biberón de alguna parte.
Todo esto se puede evitar borrando la palabra biberón de tu cerebro (y del cerebro de los profesionales sanitarios, pero eso es más dificil...) durante el primer mes de vida del bebé. Asegúrate de que el hospital donde das a luz es un centro IHAN o está en proceso de acreditación. Aún con eso, presenta un plan de parto. Si llega el caso y te separan del niño, insiste en que te niegas a que le den suplementos con biberón. Y si a pesar de todo te desobedecen y el niño sale del hospital con el biberón en la boca, acude a un asesor de lactancia para sustituir la lactancia mixta o artificial por la natural cuanto antes (lo puedes intentar tú sola pero yo siempre recomiendo que te supervise o asesore un profesional de la lactancia).
Quizas te aconsejen usar un biberón con válvula, que es igual de "trabajoso" que el pezón (el famoso Calma de Medela, etc). Tiene un problema: es realmente tan "duro" que si el bebé es pequeño, vago o flojo le puede suponer una tarea titánica sacar algo de allí, y volvemos a las mismas. Precaución también.
Si te hablan del método Kassing (una técnica de administrar leche con biberón de determinadas características) que sea bajo la supervisión de un profesional.
La alternativa a los biberones para los recién nacidos son los vasitos/cacitos/cucharitas tradicionales (un método algo lento y sucio), las jeringuillas (para mí la opción más cómoda, limpia y rápida) y los relactadores (se suelen usar en neonatos). De estas maneras se puede dar de comer a un recién nacido sin poner trabas a que en el futuro se enganche bien al pezón, o se facilitará el paso de la lactancia mixta a la materna exclusiva.
Todas estas precauciones contra los biberones parecen una exageración pero no lo es. De hecho existe la frase "el biberón es la tumba de la lactancia". Si no se promueve enseguida el buen enganche al pecho para que se garantice una buena producción de leche en la madre, se empieza a desconfiar de las tomas que no son a biberón y empezamos a abusar de los biberones por allí y por allá, al final se puede llegar a la conclusión de que sólo nos fiamos de que el bebé coma algo y aumente bien de peso con el biberón, y entonces la lactancia materna estará herida de muerte.
A partir de los dos o tres meses, superados los brotes de crecimiento del bebé, regulada la producción de leche en la madre y una vez que el bebé está espabilado y es un avezado lactante, sí se pueden dar biberones sin temor, aunque la mayoría de bebés se extrañarán al principio y necesitarán unos días de adaptación al artilugio.
2) Abusar del chupete
Un chupete es un biberón del que no sale nada, así que puede aplicársele algunas cosas de lo explicado en el punto anterior. Los chupetes en general tampoco están recomendados mientras la lactancia no esté bien instaurada y deben usarse con tiento y moderación, reservándose solamente para situaciones en los que el bebé esté estresado, llorando y la madre no pueda ponérselo al pecho para relajarlo.
Porque hay una cosa que debemos grabarnos a fuego en las meninges: el chupete es un sustituto de la madre, no a la inversa. No hay mamás usadas como chupete: hay chupetes ejerciendo de mamás.
Cuando hay que relajar a un recién nacido que llora, el método de relajación de elección debe ser ponérselo al pecho: aunque no quiera comer realmente, estimulará la producción de leche.
Otro riesgo: si interpretamos mal el motivo por el que llora un bebé hambriento, le ponemos un chupete en la boca y el muy tolili se queda conforme, estaremos perdiendo una toma y por consiguiente una ocasión de oro para estimular la producción de leche.
A todos nos gustan los bebés calladitos pero ¡ojo!. Si la madre está disponible no hay chupete que valga.
Cuando la lactancia esté bien instaurada, ya tendremos tiempo de intentar taponarle la boca al niño cuando llore o queramos que duerma.
Aparte de eso, atención:
a) En cuanto empiezan a salir los dientes, y sobretodo a partir del primer año, debemos empezar a pensar en deshacernos del chupete definitivamente, y por tanto no nos interesa convertir al bebé en un chupete-adicto.
b) Los niños de pecho en general son menos chupeteros que los niños de biberón, y no debemos forzarles a que usen chupete si no lo desean. Y es que los niños no son tontos y saben que un chupete no es igual a una madre igual que un consolador no es igual que un hombre.
3) No respetar el orden correcto de: primero teta, después otra leche
Si por cualquier problema con la lactancia hay que suplementar al bebé con leche artificial o materna, el orden debe ser SIEMPRE, primero la teta, después el suplemento. Si se sigue ese orden pueden pasar dos cosas:
a) Que la toma de teta sea catastrófica y estemos seguros de que ha habido mal enganche, o el bebé casi no succione del pecho. No pasa nada: al menos ha habido estimulación del pezón y por tanto, estimulación de la producción de leche. Entonces procederemos a darle suplemento al bebé, evitando el biberón (véase punto uno). En la siguiente toma intentaremos de nuevo una toma al pecho, intentando que vayan mejor las cosas. Recurriremos a un asesor de lactancia urgentemente si la situación se repite por norma.
b) Que no tengamos motivos reales para desconfiar de que la toma ha sido mala: buen agarre, succión nutritiva, duración adecuada, el bebé acaba satisfecho y no llora cuando se suelta del pecho...En este caso dar suplemento no está justificado salvo que tengamos una desconfianza enfermiza en la naturaleza. Si el bebé se queda con hambre contra todo pronóstico, volverá a pedir pecho al poco, y es lo que le deberemos dar para garantizar la producción de leche.
Sólo se darán suplementos si tenemos motivos palpables para pensar que la toma ha sido un fracaso (porque el bebé no se queda satisfecho y sigue llorando).
Si el bebé parece que tiene problemas de ganancia de peso y por eso el pediatrá recetó suplemento, el orden sigue siendo el mismo: primero estimular a la madre, después el suplemento, y a ser posible, de leche materna extraída. Si un pediatra que no es especialista en lactancia te receta suplementar y ya no digamos sustituir la lactancia materna por artificial, consulta con un asesor de lactancia cualificado antes de abandonar la lactancia. Lo más probable es que hayas caído en manos de un pediatra incompetente en temas de lactancia, que el problema de peso de tu hijo no sea tan serio y que se pueda salir del bache solamente con lactancia materna exclusiva o mixta.
Moraleja: para no perder la estimulación de la producción de leche, las tomas de pecho nunca deben saltarse, como mucho complementarse con leche extra, y sólo si tenemos motivos suficientes para hacerlo.
AHORA BIEN
También es cierto que en muchas unidades de neonatos por ejemplo, incluso en hospitales IHAN súper respetuosos, dan un pequeño volumen de suplemento al recién nacido incluso después de una buena toma del pecho de la madre, para quedarse ellos más tranquilos y, por qué no decirlo, para "sincronizar" a los bebés y que aguanten todos por igual un intervalo de tres horas entre tomas.
Lo hacen por temas de organización y tú no debes proceder de la misma manera, a no ser que quieras desconfiar permanentemente de tu capacidad de alimentar al bebé, quieras convertirte en una neurótica obsesiva o depender para siempre de la lactancia mixta, que el paso previo a un destete asegurado.
(continuará)
La forma de succionar de la teta y del biberón es diferente. No te creas los anuncios de biberones "fisiológicos" o "anatómicos": es márketing (no pretenderás que anuncien biberones "antinatura", ¿verdad?). De un biberón normal se obtiene más chorro con menos esfuerzo y hasta que la lactancia no esté plenamente instaurada (al menos mes o mes y medio después del nacimiento) no es aconsejable dar nada al niño con biberón, porque puede darse dos situaciones laboriosas de solventar:
a) La llamada "confusión tetina-pezón", en la que el niño que ha aprendido a sacar leche del biberón pretenda seguir la misma técnica con el pezón. La consecuencia es que no sacará la cantidad de leche necesaria, no estimulará el pecho como debe (con consecuencias en la producción) y puede ocasionar heridas en el pezón.
b) El bebé es muy listo, sabe cómo beber del biberón y del pezón de forma distinta peeeero ese ha vuelto acomodaticio, se niega a ser él el que haga el trabajo duro y dice que el pezón te lo metas donde te quepa: llorará mucho, se resistirá, se negará a comer, se cansará pronto...sabedor de que mágicamente aparecerá un biberón de alguna parte.
Todo esto se puede evitar borrando la palabra biberón de tu cerebro (y del cerebro de los profesionales sanitarios, pero eso es más dificil...) durante el primer mes de vida del bebé. Asegúrate de que el hospital donde das a luz es un centro IHAN o está en proceso de acreditación. Aún con eso, presenta un plan de parto. Si llega el caso y te separan del niño, insiste en que te niegas a que le den suplementos con biberón. Y si a pesar de todo te desobedecen y el niño sale del hospital con el biberón en la boca, acude a un asesor de lactancia para sustituir la lactancia mixta o artificial por la natural cuanto antes (lo puedes intentar tú sola pero yo siempre recomiendo que te supervise o asesore un profesional de la lactancia).
Quizas te aconsejen usar un biberón con válvula, que es igual de "trabajoso" que el pezón (el famoso Calma de Medela, etc). Tiene un problema: es realmente tan "duro" que si el bebé es pequeño, vago o flojo le puede suponer una tarea titánica sacar algo de allí, y volvemos a las mismas. Precaución también.
Si te hablan del método Kassing (una técnica de administrar leche con biberón de determinadas características) que sea bajo la supervisión de un profesional.
La alternativa a los biberones para los recién nacidos son los vasitos/cacitos/cucharitas tradicionales (un método algo lento y sucio), las jeringuillas (para mí la opción más cómoda, limpia y rápida) y los relactadores (se suelen usar en neonatos). De estas maneras se puede dar de comer a un recién nacido sin poner trabas a que en el futuro se enganche bien al pezón, o se facilitará el paso de la lactancia mixta a la materna exclusiva.
Todas estas precauciones contra los biberones parecen una exageración pero no lo es. De hecho existe la frase "el biberón es la tumba de la lactancia". Si no se promueve enseguida el buen enganche al pecho para que se garantice una buena producción de leche en la madre, se empieza a desconfiar de las tomas que no son a biberón y empezamos a abusar de los biberones por allí y por allá, al final se puede llegar a la conclusión de que sólo nos fiamos de que el bebé coma algo y aumente bien de peso con el biberón, y entonces la lactancia materna estará herida de muerte.
A partir de los dos o tres meses, superados los brotes de crecimiento del bebé, regulada la producción de leche en la madre y una vez que el bebé está espabilado y es un avezado lactante, sí se pueden dar biberones sin temor, aunque la mayoría de bebés se extrañarán al principio y necesitarán unos días de adaptación al artilugio.
2) Abusar del chupete
Un chupete es un biberón del que no sale nada, así que puede aplicársele algunas cosas de lo explicado en el punto anterior. Los chupetes en general tampoco están recomendados mientras la lactancia no esté bien instaurada y deben usarse con tiento y moderación, reservándose solamente para situaciones en los que el bebé esté estresado, llorando y la madre no pueda ponérselo al pecho para relajarlo.
Porque hay una cosa que debemos grabarnos a fuego en las meninges: el chupete es un sustituto de la madre, no a la inversa. No hay mamás usadas como chupete: hay chupetes ejerciendo de mamás.
Cuando hay que relajar a un recién nacido que llora, el método de relajación de elección debe ser ponérselo al pecho: aunque no quiera comer realmente, estimulará la producción de leche.
Otro riesgo: si interpretamos mal el motivo por el que llora un bebé hambriento, le ponemos un chupete en la boca y el muy tolili se queda conforme, estaremos perdiendo una toma y por consiguiente una ocasión de oro para estimular la producción de leche.
A todos nos gustan los bebés calladitos pero ¡ojo!. Si la madre está disponible no hay chupete que valga.
Cuando la lactancia esté bien instaurada, ya tendremos tiempo de intentar taponarle la boca al niño cuando llore o queramos que duerma.
Aparte de eso, atención:
a) En cuanto empiezan a salir los dientes, y sobretodo a partir del primer año, debemos empezar a pensar en deshacernos del chupete definitivamente, y por tanto no nos interesa convertir al bebé en un chupete-adicto.
b) Los niños de pecho en general son menos chupeteros que los niños de biberón, y no debemos forzarles a que usen chupete si no lo desean. Y es que los niños no son tontos y saben que un chupete no es igual a una madre igual que un consolador no es igual que un hombre.
3) No respetar el orden correcto de: primero teta, después otra leche
Si por cualquier problema con la lactancia hay que suplementar al bebé con leche artificial o materna, el orden debe ser SIEMPRE, primero la teta, después el suplemento. Si se sigue ese orden pueden pasar dos cosas:
a) Que la toma de teta sea catastrófica y estemos seguros de que ha habido mal enganche, o el bebé casi no succione del pecho. No pasa nada: al menos ha habido estimulación del pezón y por tanto, estimulación de la producción de leche. Entonces procederemos a darle suplemento al bebé, evitando el biberón (véase punto uno). En la siguiente toma intentaremos de nuevo una toma al pecho, intentando que vayan mejor las cosas. Recurriremos a un asesor de lactancia urgentemente si la situación se repite por norma.
b) Que no tengamos motivos reales para desconfiar de que la toma ha sido mala: buen agarre, succión nutritiva, duración adecuada, el bebé acaba satisfecho y no llora cuando se suelta del pecho...En este caso dar suplemento no está justificado salvo que tengamos una desconfianza enfermiza en la naturaleza. Si el bebé se queda con hambre contra todo pronóstico, volverá a pedir pecho al poco, y es lo que le deberemos dar para garantizar la producción de leche.
Sólo se darán suplementos si tenemos motivos palpables para pensar que la toma ha sido un fracaso (porque el bebé no se queda satisfecho y sigue llorando).
Si el bebé parece que tiene problemas de ganancia de peso y por eso el pediatrá recetó suplemento, el orden sigue siendo el mismo: primero estimular a la madre, después el suplemento, y a ser posible, de leche materna extraída. Si un pediatra que no es especialista en lactancia te receta suplementar y ya no digamos sustituir la lactancia materna por artificial, consulta con un asesor de lactancia cualificado antes de abandonar la lactancia. Lo más probable es que hayas caído en manos de un pediatra incompetente en temas de lactancia, que el problema de peso de tu hijo no sea tan serio y que se pueda salir del bache solamente con lactancia materna exclusiva o mixta.
Moraleja: para no perder la estimulación de la producción de leche, las tomas de pecho nunca deben saltarse, como mucho complementarse con leche extra, y sólo si tenemos motivos suficientes para hacerlo.
AHORA BIEN
También es cierto que en muchas unidades de neonatos por ejemplo, incluso en hospitales IHAN súper respetuosos, dan un pequeño volumen de suplemento al recién nacido incluso después de una buena toma del pecho de la madre, para quedarse ellos más tranquilos y, por qué no decirlo, para "sincronizar" a los bebés y que aguanten todos por igual un intervalo de tres horas entre tomas.
Lo hacen por temas de organización y tú no debes proceder de la misma manera, a no ser que quieras desconfiar permanentemente de tu capacidad de alimentar al bebé, quieras convertirte en una neurótica obsesiva o depender para siempre de la lactancia mixta, que el paso previo a un destete asegurado.
(continuará)
8 de enero de 2014
Cómo organizar una Lactation Workstation, o cómo aprovechar el tiempo al máximo en las tomas del primer mes
Los recién nacidos deben hacer unas 8-12 tomas diarias de leche, lo que sale a una toma cada 2-3 horas (según demanda, y mejor que sean 12 que 8, si queremos que el angelito engorde sin problemas). Por tanto estamos hablando de criaturitas de autonomía escasa que fácilmente te pueden estar pidiendo cada hora y media o dos horas, si salen tragones. (Esto es normal y no tiene nada que ver con que la leche materna alimente poco: los biberones se dan cada tres horas porque la leche artificial se digiere mucho peor y "empanza", no hay más).
A esto añadir que el primer mes las tomas son largas, con una criaturita que aún no se apaña mucho y que tiene que hacer pausas para descansar, así que cada toma dura al menos 15 minutos y frecuentemente más (30 o 45 minutos e incluso una hora). Con frecuencia se quedan dormidos a la teta y ya sea porque chupan en sueños o porque no queremos molestar al angelito, les dejamos estar más rato y parece que la toma dura aún más (incluso hora y media!!).
Y así tanto de dia como de noche (no conviene que el recién nacido esté más de 4 horas sin comer, aunque eso implique tener que despertarle).
Asi que una madre lactante los primeros dias puede estarse 8 o 12 horas diarias con el niño o niños en brazos. Más vale encarar este primer més con alborozo e intentar disfrutarlo mientras dure, o puede resultar muy agobiante. Tener que dedicar tanto tiempo al bebé mientras se van acumulando otros asuntos que atender (empezando por la propia alimentación o higiene personal) puede llegar a desquiciar, sin contar los sentimientos de "anulación" que pueden generarse.
Lo ideal sería que la madre pudiera estar relajada, sesteando mientras la criatura se regocija en la teta (ya hablaré en otro post sobre lo conveniente que seria recuperar la tradición de la cuarentena), al tiempo que el padre y los demás familiares se ocupan de todas las otras tareas del hogar.
Pero si no es posible o la madre es un torbellino de energía que no puede soportar "perder el tiempo", o se agobia porque se siente "anulada" dedicando todo el día a "dar de comer" a otro, hay que ingeniárselas para dar teta a demanda y al mismo tiempo poder hacer otras cosas.
Aquí es donde yo recomiendo encarecidamente el cojín de lactancia, que permite que el niño esté en posición de "enganche" sin tener que sujetarlo, y así disponemos de las dos manos para otros quehaceres. También se puede dar de mamar en un fular, bandolera o similar, pero yo no lo recomiendo en general: requiere un aprendizaje para colocarlo, el niño se desengancha más y si es muy pequeño no atinará a reengancharse demasiado. Además no libera las dos manos tan bien como el cojín, aunque permite movilidad, cosa que el cojín no.
En el caso de hijos múltiples, evidentemente, es la mejor opción para simultanear las tomas y tener ambos brazos libres.
Así que dado que en las tomas del primer mes casi se nos va una jornada laboral completa (8-12 horas diarias) mejor que nos instalemos una oficina en casa. Nos apropiaremos de un asiento cómodo (por ejemplo un sofá) y dispondremos alrededor todo lo que vayamos a necesitar para pasar "la jornada", a saber:
- El cojín de lactancia (dará pie a más entradas, paciencia)
- El niño/ los ninos (obvio), para ponerlos encima del cojín cuando nos hayamos acomodado
- Mantas y cojines para la espalda, la nuca, ponerlos debajo de los niños si hay que elevarlos más, taparnos las piernas si hace frio o si queremos echarnos una siesta...
- Botella de agua grande y llena
- Algo para picotear si nos entra el hambre canina (cuanto más saludable mejor, pero no hay que martirizarse)
- Mando de la tele
- Teléfono fijo si estamos solas en casa
- Tablet, ordenador portátil o smartphone (si no tienes uno es el momento de contratar una tarifa de datos)
- Libro de lectura
- Cuadernos, bolígrafos...para apuntar lo que sea necesario
Como una imagen vale más que mil palabras, os dejo una foto mítica de la lactation workstation que yo tenía montada en la chaise longue de mi sofá, enfrente de la tele.
El cojín de lactancia es el típico gemelar cuadrado del que hablaré en otra entrada, fabricado por mí, y aderezado con otros cojines y mantas para colocar a los pequeñuelos a la altura idónea. Mis piernas estaban estiradas y aprovechaba el reposabrazos de la izquierda y la parte de lantera del cojín para dejar cosas. Como no era suficiente, coloqué un galán de noche al lado donde colgué bolsas y mochilas con el resto de la "equipación". Gracias a todos estos bártulos aproveché las tetadas de mis hijos el primer mes para:
- Ver la tele
- Hacer fotos desde arriba a mis hijos para inmortalizar su carita de satisfacción
- Empezar a descargar fotos de la cámara al portátil y empezar un fotolibro
- Leer los correos electrónicos, para dar señales de vida a los amigos y compañeros de trabajo
- Hacer burocracias via telemática
- Buscar información en internet
- Contestar los whatsapp
- Atender visitas y llamadas de teléfono
- Desayunar, comer, merendar o cenar
- Cortar las uñitas a los peques
- Hacerme la manicura y pintarme las uñas
- Depilarme las cejas
- Leer revistas y una novela de 400 páginas
- Releerme toda la bibliografía de Carlos González
- Escribir en el diario de tomas de los niños
- Escribir en el diario de embarazo y crianza que les hice a mis hijos
- Coser y remendar ropa
- Coser un libro de texturas con retales viejos, telas diversas y cuadros de ganchillo como juguete de estimulación
- Doblar calcetines y ropa interior de la colada
- Sestear
...y seguro que se me olvida algo más. Casi me daba rabia que los peques se despertaran o acabaran la toma, porque tenía que interrumpir "mis quehaceres". De hecho mi madre se ponía negra porque parecía que estaba más pendiente de cualquier otra cosa que de mis lechoncillos. Pero hay muchas tomas al día y quedaba tiempo de sobra para hablarles, acariciarles la cabecita, olerles, besarles, observarles e intentar empaparse para siempre de su imagen pura y tierna...
Repito, eso en los ratos en los que estaba dando el pecho.
El problema empezaba cuando los niños se dormían tras la toma y tenía que desembarazarme de todo el dospositivo sin que los ninos acabaran rodando por el suelo ni despertándose, lo cual funciona mejor con la ayuda de otra persona.
Entre tomas tenía tiempo para mil cosas más: limpiar la casa, hacerme la comida para toda la semana, ducharme, poner lavadoras, planchar, limpiar el polvo, ir a la peluquería, hacer manualidades, echarme una siesta en la cama... En el mejor de los casos, tenía una hora y media, que bien aprovechada, daba para mucho. Hay que ser madre para saber lo que puede llegar a cundir una hora.
Lo que quiero transmitir es que con un poco de organización podemos aprovechar el tiempo de esas tomas tan largas, en vez de lamentarse y agobiarse diciendo "¡¡es que me paso todo el dia con la teta fuera!!" (que, o es una exageración, o es motivo para acudir de inmediato a un asesor de lactancia). El cojín de lactancia es muy aparatoso y engorroso, llegas realmente a odiarlo, asi que mejor sacarle partido a esos ratos que pasamos enganchadas a él.
Como digo la fase de tomas largas dura aproximadamente un mes. Después las tomas se van acortando y pasan de unos 45 minutos a 20, y después a 10 minutos o menos, y ya no tiene sentido ponerse a hacer otra cosa durante la toma salvo descansar, ver la tele, echar un vistazo al móvil, hablar con el niño...Incluso las madres múltiples pueden plantearse si seguir simultaneando las tomas (y por tanto depender un poco más de un cojín de lactancia) o hacer tomas separadas (yo siempre recomiendo lo que suponga más ahorro de tiempo).
Por eso fui desmontando poco a poco la lactation workstation hasta desacerme del maldito cojín por completo: lo sustituí por una almohada de matrimonio más blanda y versátil, que ya no requería mantas ni cojines extras para tener a los niños a la altura correcta. Y así hasta que crecieron y lo único que hacía falta eran mis brazos.
Tengo la sensación de que tuve más tiempo de ocio ese primer mes en que los niños comen y duermen, pese a pasarme medio día sentada dando el pecho (lo que otras llaman "estar todo el día con la teta fuera"), que ahora que los niños hacen menos tomas y comen puré.
Las tomas nocturnas eran harina de otro costal y merecen una entrada aparte.
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