8 de enero de 2014

Cómo organizar una Lactation Workstation, o cómo aprovechar el tiempo al máximo en las tomas del primer mes


Los recién nacidos deben hacer unas 8-12 tomas diarias de leche, lo que sale a una toma cada 2-3 horas (según demanda, y mejor que sean 12 que 8, si queremos que el angelito engorde sin problemas). Por tanto estamos hablando de criaturitas de autonomía escasa que fácilmente te pueden estar pidiendo cada hora y media o dos horas, si salen tragones. (Esto es normal y no tiene nada que ver con que la leche materna alimente poco: los biberones se dan cada tres horas porque la leche artificial se digiere mucho peor y "empanza", no hay más).

A esto añadir que el primer mes las tomas son largas, con una criaturita que aún no se apaña mucho y que tiene que hacer pausas para descansar, así que cada toma dura al menos 15 minutos y  frecuentemente más (30 o 45 minutos e incluso una hora). Con frecuencia se quedan dormidos a la teta y ya sea porque chupan en sueños o porque no queremos molestar al angelito, les dejamos estar más rato y parece que la toma dura aún  más (incluso hora y media!!).

Y así tanto de dia como de noche (no conviene que el recién nacido esté más de 4 horas sin comer, aunque eso implique tener que despertarle).

Asi que una madre lactante los primeros dias puede estarse 8 o 12 horas diarias con el niño o niños en brazos. Más vale encarar este primer més con alborozo e intentar disfrutarlo mientras dure, o puede resultar muy agobiante. Tener que dedicar tanto tiempo al bebé mientras se van acumulando otros asuntos que atender (empezando por la propia alimentación o higiene personal) puede llegar a desquiciar, sin contar los sentimientos de "anulación" que pueden generarse.

Lo ideal sería que la madre pudiera estar relajada, sesteando mientras la criatura se regocija en la teta (ya hablaré en otro post sobre lo conveniente que seria recuperar la tradición de la cuarentena), al tiempo que el padre y los demás familiares se ocupan de todas las otras tareas del hogar.
Pero si no es posible o la madre es un torbellino de energía que no puede soportar "perder el tiempo", o se agobia porque se siente "anulada" dedicando todo el día a "dar de comer" a otro, hay que ingeniárselas para dar teta a demanda y al mismo tiempo poder hacer otras cosas.

Aquí es donde yo recomiendo encarecidamente el cojín de lactancia, que permite que el niño esté en posición de "enganche" sin tener que sujetarlo, y así disponemos de las dos manos para otros quehaceres. También se puede dar de mamar en un fular, bandolera o similar, pero yo no lo recomiendo en general: requiere un aprendizaje para colocarlo, el niño se desengancha más y si es muy pequeño no atinará a reengancharse demasiado. Además no libera las dos manos tan bien como el cojín, aunque permite movilidad, cosa que el cojín no.
En el caso de hijos múltiples, evidentemente, es la mejor opción para simultanear las tomas y tener ambos brazos  libres.

Así que dado que en las tomas del primer mes casi se nos va una jornada laboral completa (8-12 horas diarias) mejor que nos instalemos una oficina en casa. Nos apropiaremos de un asiento cómodo (por ejemplo un sofá) y dispondremos alrededor todo lo que vayamos a necesitar para pasar "la jornada", a saber:

  • El cojín de lactancia (dará pie a más entradas, paciencia)
  • El niño/ los ninos (obvio), para ponerlos encima del cojín cuando nos hayamos acomodado
  • Mantas y cojines para la espalda, la nuca, ponerlos debajo de los niños si hay que elevarlos más, taparnos las piernas si hace frio o si queremos echarnos una siesta...
  • Botella de agua grande y llena 
  • Algo para picotear si nos entra el hambre canina (cuanto más saludable mejor, pero no hay que martirizarse)
  • Mando de la tele
  • Teléfono fijo si estamos solas en casa
  • Tablet, ordenador portátil o smartphone (si no tienes uno es el momento de contratar una tarifa de datos)
  • Libro de lectura
  • Cuadernos, bolígrafos...para apuntar lo que sea necesario
...y cualquier otro elemento necesario para lo que nos pueda apetecer hacer. Esta lista yo creo que incluye lo más básico.

Como una imagen vale más que mil palabras, os dejo una foto mítica de la lactation workstation que yo tenía montada en la chaise longue de mi sofá, enfrente de la tele.

 
El cojín de lactancia es el típico gemelar cuadrado del que hablaré en otra entrada, fabricado por mí, y aderezado con otros cojines y mantas para colocar a los pequeñuelos a la altura idónea. Mis piernas estaban estiradas y aprovechaba el reposabrazos de la izquierda y la parte de lantera del cojín para dejar cosas. Como no era suficiente, coloqué un galán de noche al lado donde colgué bolsas y mochilas con el resto de la "equipación". Gracias a todos estos bártulos aproveché las tetadas de mis hijos el primer mes para: 

  • Ver la tele
  • Hacer fotos desde arriba a mis hijos para inmortalizar su carita de satisfacción
  • Empezar a descargar fotos de la cámara al portátil y empezar un fotolibro
  • Leer los correos electrónicos, para dar señales de vida a los amigos y compañeros de trabajo
  • Hacer burocracias via telemática
  • Buscar información en internet
  • Contestar los whatsapp
  • Atender visitas y llamadas de teléfono
  • Desayunar, comer, merendar o cenar
  • Cortar las uñitas a los peques
  • Hacerme la manicura y pintarme las uñas
  • Depilarme las cejas
  • Leer revistas y una novela de 400 páginas
  • Releerme toda la bibliografía de Carlos González
  • Escribir en el diario de tomas de los niños
  • Escribir en el diario de embarazo y crianza que les hice a mis hijos
  • Coser y remendar ropa
  • Coser un libro de texturas con retales viejos, telas diversas y cuadros de ganchillo como juguete de estimulación
  • Doblar calcetines y ropa interior de la colada
  • Sestear

...y seguro que se me olvida algo más. Casi me daba rabia que los peques se despertaran o acabaran la toma, porque tenía que interrumpir "mis quehaceres". De hecho mi madre se ponía negra porque parecía que estaba más pendiente de cualquier otra cosa que de mis lechoncillos. Pero hay muchas tomas al día y quedaba tiempo de sobra para hablarles, acariciarles la cabecita, olerles, besarles, observarles e intentar empaparse para siempre de su imagen pura y tierna...

Repito, eso en los ratos en los que estaba dando el pecho.
El problema empezaba cuando los niños se dormían tras la toma y tenía que desembarazarme de todo el dospositivo sin que los ninos acabaran rodando por el suelo ni despertándose, lo cual funciona mejor con la ayuda de otra persona.
Entre tomas tenía tiempo para mil cosas más: limpiar la casa, hacerme la comida para toda la semana, ducharme, poner lavadoras, planchar, limpiar el polvo, ir a la peluquería, hacer manualidades, echarme una siesta en la cama... En el mejor de los casos, tenía una hora y media, que bien aprovechada, daba para mucho. Hay que ser madre para saber lo que puede llegar a cundir una hora.

Lo que quiero transmitir es que con un poco de organización podemos aprovechar el tiempo de esas tomas tan largas, en vez de lamentarse y agobiarse diciendo "¡¡es que me paso todo el dia con la teta fuera!!" (que, o es una exageración, o es motivo para acudir de inmediato a un asesor de lactancia). El cojín de lactancia es muy aparatoso y engorroso, llegas realmente a odiarlo, asi que mejor sacarle partido a esos ratos que pasamos enganchadas a él.


Como digo la fase de tomas largas dura aproximadamente un mes. Después las tomas se van acortando y pasan de unos 45 minutos a 20, y después a 10 minutos o menos, y ya no tiene sentido ponerse a hacer otra cosa durante la toma salvo descansar, ver la tele, echar un vistazo al móvil, hablar con el niño...Incluso las madres múltiples pueden plantearse si seguir simultaneando las tomas (y por tanto depender un poco más de un cojín de lactancia) o hacer tomas separadas (yo siempre recomiendo lo que suponga más ahorro de tiempo).
Por eso fui desmontando poco a poco la lactation workstation hasta desacerme del maldito cojín por completo: lo sustituí por una almohada de matrimonio más blanda y versátil, que ya no requería mantas ni cojines extras para tener a los niños a la altura correcta. Y así hasta que crecieron y lo único que hacía falta eran mis brazos.

Tengo la sensación de que tuve más tiempo de ocio ese primer mes en que los niños comen y duermen, pese a pasarme medio día sentada dando el pecho (lo que otras llaman "estar todo el día con la teta fuera"), que ahora que los niños hacen menos tomas y comen puré.

Las tomas nocturnas eran harina de otro costal y merecen una entrada aparte.

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